Victor Oladipo acumula más de tres años sin jugar en la NBA. Fue un 22 de abril que disputó su último encuentro en la mejor liga del mundo. En unos Miami Heat que acabarían llegando a las finales y que, con Dipo en el campo, pondrían el 2-1 en la ya mítica eliminatoria ante Milwaukee. Una lesión en el tendón patelar hizo que su carrera NBA se frenase en seco.
Era el segundo gran palo que le daban las lesiones y este pintaba a definitivo. Desde entonces y con mayor hincapié en el último año, Oladipo ha estado intentando regresar a la NBA. El curso pasado disputó partidos en la G League con el filial de los Bucks y este mismo verano ha realizado entrenamientos privados con varias franquicias, siendo Sacramento la que más se interesó por él. Nada acabó fructificando.
Ahora, con las persianas de la liga aparentemente bajadas, dedica un artículo en The Players Tribune pidiendo una oportunidad. El cual comienza interpelando a todos los GM de la liga. En el texto, Oladipo hace un repaso por su vida y carrera. Desde sus años de formación como hijo de inmigrantes nigerianos que idolatraban a Hakeem Olajuwon al día de hoy, pasando por su ascenso y caída como estrella NBA.
Vic admite que ha dejado de ser un jugador que perseguía el fantasma de su yo en plenitud y que ha aprendido a construir su juego en base a lo que entiende es un jugador con limitaciones especialmente físicas. Eso sí, a los 34 años, cree firmemente que su cuerpo está preparado para el reto de regresar a la NBA y aportar a un vestuario y equipo con baloncesto ganador. ¿Su sueño? Que su hija de apenas cuatro años vea esta versión de él que ha dejado atrás los lamentos del mal fario haciendo lo que nació para hacer. (Fotografía de portada de Kirby Lee-USA TODAY Sports )