El Ejecutivo peruano enfrenta una extrema inestabilidad debido a las evasivas del primer ministro ante denuncias de favorecimiento a familiares y a la parálisis técnica que sufre el Gabinete por el reparto de puestos. El detonante de la crisis fue el asesinato de cuatro personas a manos de falsos policías, un hecho gravísimo que puso en evidencia las fallas en materia de seguridad pública. Pese al clima de tensión política, el Poder Ejecutivo mantiene su solicitud de facultades legislativas ante el Parlamento. Keiko Fujimori negó tajantemente que el Ejecutivo esté evaluando cambios en su equipo ministerial y calificó de “especulaciones y rumores” las versiones sobre una eventual salida de algunos integrantes del Gabinete.
Aarón Rodríguez, Lima hjb/rba