Cuando hablamos de joyería, se trata de piezas que son más que sólo accesorios, que pueden elevar un atuendo y hablar de la persona que porta las piezas. Llevar joyería de manera intencional puede hacer la diferencia en la imagen de una persona, y si algo hemos comprobado en los últimos años, es que las tendencias poco a poco nos han empujado a ser cada vez más auténticos y la joyería es el mejor ejemplo. Tan sólo el último año, la preferencia de diamantes se ha orientado a piezas con ligeros tintes de color, hasta el punto en el que las brides-to-be modernas están comenzando a preferir diamantes en tonos como champagne y cognac. Sin embargo, hay piedras que son perfectas por el contraste que le dan a nuestra piel, y esas son aquellas en colores como azules y verdes.
Visualmente atractivas Comprenderlo es mucho más sencillo si lo hacemos a través de una paleta cromática, el verde y el azul están colocados opuestos a tonos cálidos como rosa y durazno, colores que generalmente vemos sutilmente en la piel, lo que hace que sean tonos complementarios, que si bien crean contraste, no compiten con la complexión. No importa si tienes un tono de piel muy oscuro o muy claro, la vibrancia de estos dos colores contrasta sin importar el tono de tu piel, lo que hace que ese mismo contraste aporte luminosidad a partes del rostro como los ojos y los labios. El secreto que hace que estas joyas funcionen, está en que no compiten por atención, sino que se acompañan y complementan entre sí. Psicologicamente sofisticadas El ojo humano está entrenado a buscar colores como verdes y azules, dado que son los que encontramos en el agua, el bosque y el cielo, lo que genera una sensación de calma.
Piedras preciosas como los zafiros y las esmeraldas fusionan presencia y naturaleza en un mismo objeto, lo que las distingue de cualquier otro tipo de diamante o piedra. Es por eso que estas gemas las vemos seguido en personajes de la realeza. La reina Isabel II, Diana de Gales y Máxima de Holanda son sólo algunas de las royals que apuestan por piedras en este tipo de colores, en pendientes, collares, anillos y hasta sus coronas. Hoy en día, algunas de las joyas más valiosas de las dinastías reales cuentan con este tipo de gemas.