Colombia, potencia cafetera mundial, casi no toma de su propio café: el 64% es importado

Colombia, potencia cafetera mundial, casi no toma de su propio café: el 64% es importado

Bogotá — En Colombia, una parte mayoritaria del café que se consume no es de origen nacional. En los últimos doce meses, el país importó 1,55 millones de sacos de café, frente a un consumo interno de aproximadamente 2,4 millones de sacos, según los datos de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC). Esto significa que cerca de 64% del café consumido corresponde a café importado. El dato fue expuesto por Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, quien señaló que la cifra es publicada por la propia organización.

Bahamón explicó que una parte de esas importaciones responde a una necesidad de abastecimiento. “Buena parte responde a una necesidad real en un año de menor disponibilidad, que obliga a garantizar el abastecimiento de la industria, y eso es legítimo. Pero hay una parte que no es abastecimiento”, afirmó. El precio del café colombiano Según Bahamón, esa otra parte está relacionada con lo que denominó una “arquitectura de precio”. El gerente de la Federación explicó que el precio del café colombiano está determinado por varios factores. “Un kilo de café colombiano tiene un piso de precio.

Lo fijan la bolsa de Nueva York, la prima de nuestro origen y la TRM”, señaló. Sin embargo, agregó que existe un elemento que esas tres variables no controlan: “el costo de producirlo”. En este punto, mencionó los gastos asociados con la actividad cafetera, como “los jornales, el abono, la recolección”. Para Bahamón, el margen que queda después de esos costos tiene una relación directa con los ingresos de las familias cafeteras. “Ese margen tan justo, es el ingreso de una familia”, afirmó.

Por eso, sostuvo que el precio final que encuentra el consumidor en los establecimientos comerciales también está relacionado con el origen del café. “El café tostado, por debajo de cierto punto de precio en góndola, no puede ser colombiano. No es una opinión. Es aritmética”, dijo. “Por eso el punto de precio en góndola nunca es solo una decisión comercial. Es también, una decisión de origen”, agregó.

La propuesta para informar el origen Bahamón aseguró que la discusión no busca cuestionar la legalidad de las importaciones ni establecer una confrontación con la industria nacional. “Aquí nadie está haciendo nada indebido. Importar es legal y hoy puede ser necesario. Respetamos el mercado libre y respetamos profundamente a la industria colombiana”, afirmó. El planteamiento de la Federación, explicó, está relacionado con la información que recibe el consumidor al momento de comprar el producto. “Hoy no existe una norma que obligue a declarar el origen del café en el empaque.

Propongo que la construyamos”, señaló Bahamón. Su propuesta es que la información sobre el origen tenga una visibilidad similar a la de otros datos básicos del producto. “Que en el empaque sea tan legible de dónde viene el café como cuántos gramos contiene”, dijo. La intención, según explicó, es que el consumidor pueda identificar el origen sin requerir conocimientos especializados. “Que quien está frente al anaquel pueda distinguir, sin lupa y sin ser experto, si lo que se lleva a su casa es café 100% de Colombia”, afirmó. Una decisión informada del consumidor El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros insistió en que la propuesta no está dirigida contra una empresa o actor específico. “No es una exigencia a nadie en particular.

Es una regla de juego para todos”, señaló. En ese sentido, aseguró que la Federación está dispuesta a participar en la construcción de una eventual norma junto con diferentes actores. “La Federación está dispuesta a sentarse a construirla con la industria, con el Congreso, con el Gobierno y con quien quiera participar”, afirmó. Bahamón también hizo referencia al comportamiento de los consumidores frente a los precios del café. “El año pasado el consumidor colombiano hizo algo extraordinario. Enfrentó los precios más altos en décadas y no renunció a su taza”, dijo.

A partir de esto, planteó que el consumidor debería contar con información clara sobre el producto que compra. “Ese consumidor se ganó el derecho a saber qué está tomando”, afirmó. “Si lo sabe y aún así elige algo distinto a Colombia, es su libertad y la respetamos. Pero que sea una decisión informada, no un descuido del empaque”. Finalmente, Bahamón relacionó esta discusión con las familias que dependen de la actividad cafetera en Colombia. “Detrás de ese 100% hay más de 500.000 familias que no tienen otra forma de vivir”, señaló. La propuesta de la Federación, concluyó, también apunta a aumentar el valor de la categoría y a que una mayor cantidad del café producido por las familias cafeteras del país pueda avanzar dentro de la cadena de valor. “Queremos crecer el valor de la categoría de café, educar el paladar del consumidor e industrializar más café de las familias cafeteras de Colombia para transitar en la cadena de valor”, afirmó.