Bloomberg Línea — Nicaragua pidió este martes a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que permita que avance la demanda presentada en marzo de 2024, en la que acusa a Alemania de facilitar la comisión de genocidio en Gaza mediante su apoyo político, financiero y militar a Israel, en particular a través del suministro de armas. El pedido se formuló en el Palacio de la Paz de La Haya, sede del principal tribunal de la ONU, durante las vistas públicas que se celebran del 7 al 10 de septiembre y que se concentran en la jurisdicción y la admisibilidad del caso. Al inicio del juicio el lunes, la representante de Alemania, Julia Monar, sostuvo que las acusaciones de Nicaragua son “inexactas y distorsionadas”. En su turno este martes, el representante nicaragüense, el embajador Carlos José Argüello Gómez.
Argüello afirmó que resultaba “imposible” que Alemania ignorara el “riesgo grave de que se estaban cometiendo actos que podrían constituir genocidio” y que, como parte de la Convención de 1948 contra el genocidio, debió adoptar todas las medidas razonables para prevenirlo. “El flagelo del genocidio no es nuevo, pero lo nuevo en el caso que nos ocupa es que se está cometiendo de forma pública y transmitida en directo”, dijo. Añadió que “los escolares alemanes de hoy probablemente saben más sobre lo que ocurre en los territorios palestinos ocupados, en particular en Gaza, que sus antepasados sobre los horrores del régimen nazi”. Argüello habló de la estrecha relación bilateral: Alemania es el segundo mayor proveedor de armas de Israel, después de Estados Unidos, y su segundo socio comercial. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Berlín representó el 31% de las importaciones israelíes de armamento principal entre 2021 y 2025.
Daniel Müller, miembro del equipo jurídico de Nicaragua, dijo ante la Corte que Alemania había autorizado más de 1.500 millones de euros (US$1.740 millones) en exportaciones militares a Israel desde el 7 de octubre de 2023. Alemania había suspendido las exportaciones durante unos meses en 2025, pero desde entonces se han reanudado. Qué responde Alemania Alemania rechaza las acusaciones y sostiene que sus exportaciones militares a Israel están sometidas a controles estrictos y cumplen con el derecho internacional. Pero Berlín quiere que el caso termine antes de que la Corte examine esas acusaciones.
Para ello presentó objeciones preliminares que cuestionan tanto la jurisdicción de la CIJ como la admisibilidad de algunas de las reclamaciones nicaragüenses. Uno de los argumentos es que Nicaragua no estableció correctamente una controversia jurídica entre ambos países antes de presentar la demanda. Managua sostiene que sí lo hizo, mediante una nota diplomática y otros pronunciamientos públicos en los que expuso sus acusaciones. Alemania también cuestiona que Nicaragua utilice hechos anteriores a 2008, cuando Berlín aceptó la jurisdicción de la Corte bajo las condiciones relevantes para este caso.
Nicaragua respondió que esos hechos sirven como contexto y que sus acusaciones principales se refieren a actuaciones posteriores, especialmente al suministro de armas desde el comienzo de la guerra en Gaza. Además, el Gobierno alemán sostiene que la Corte no puede determinar si Berlín ayudó a cometer un genocidio sin pronunciarse sobre la conducta de Israel, que no es parte del litigio y no ha aceptado su jurisdicción en este caso. Nicaragua rechaza esa interpretación y afirma que no pide a la Corte que juzgue a Israel, sino que determine si Alemania incumplió sus propias obligaciones internacionales. La cuestión puede tener consecuencias más allá de Alemania.
Si el caso llega al fondo, la CIJ podría pronunciarse sobre las obligaciones de los Estados que suministran armas o prestan otro tipo de apoyo a un país cuando existe un riesgo conocido o previsible de genocidio o de graves violaciones del derecho internacional humanitario. La decisión que debe tomar ahora la CIJ es si tiene jurisdicción para examinar el caso y si las reclamaciones de Nicaragua son admisibles. Si el tribunal rechaza las objeciones de Alemania, el proceso pasará a una nueva fase en la que se analizará el fondo de las acusaciones, un procedimiento que podría prolongarse durante varios años. El caso avanza mientras Nicaragua impulsa una reforma constitucional promovida por el sandinismo, que fue aprobada en primera legislatura la semana pasada e incluye una modificación al artículo 12 de la Constitución para desconocer los efectos jurídicos de determinadas resoluciones internacionales y normas extranjeras en el país. “Ninguna ley, reglamento o normativa emitida por otro Estado, grupo de Estado u organismo internacional que menoscabe y atente contra la independencia, la soberanía (...), la paz del pueblo y la nación nicaragüense surtirá efectos jurídicos en el territorio nacional”, señala la iniciativa que será aprobada en segunda legislatura en 2027.