Seguir a FinanzasDigital en Google Las reformas tributarias aplicadas por los gobiernos en 2025 lograron apuntalar el crecimiento y la inversión, pero tuvieron un impacto limitado en la recaudación, pese a la creciente presión sobre las finanzas públicas. Así lo señala el informe Tax Policy Reforms 2026 de la OCDE, que analiza cambios introducidos o anunciados en 92 jurisdicciones en un contexto de bajo crecimiento y aumento de la deuda pública. El Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann, advirtió que la deuda pública ha aumentado de forma considerable y que los gobiernos enfrentan mayores presiones de gasto por el incremento del costo del servicio de la deuda, el envejecimiento poblacional y las necesidades de defensa. “La recaudación no crece al mismo ritmo”, afirmó Cormann, quien señaló que los países deberán adoptar medidas que favorezcan el crecimiento y contribuyan a aumentar los ingresos sin afectar la inversión ni los niveles de vida. El informe destaca que las decisiones tributarias variaron ampliamente entre países, reflejo de diferencias económicas y prioridades nacionales.
En muchos casos, las reformas buscaron asegurar financiamiento sostenible para servicios públicos, protección social e inversión. Más leídas ¿Por qué NABEP fue seleccionada sin licitación pública? El petróleo sube a máximos de seis semanas ¿Cómo funciona el mecanismo de intervención cambiaria del BCV? Cambios en renta, seguridad social, sociedades y consumo Las reformas del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) se orientaron a reforzar la progresividad, con aumentos en las tasas máximas y ajustes en la tributación de rentas del capital.
Varios gobiernos mantuvieron medidas de apoyo a los hogares frente al aumento del costo de vida y, al mismo tiempo, introdujeron incentivos para atraer trabajadores altamente cualificados, personas con elevado patrimonio y nacionales residentes en el extranjero. En cotizaciones a la seguridad social, varios países ampliaron bases de contribución y elevaron tasas, en respuesta a presiones demográficas y al mayor costo de los sistemas de protección social. Las reformas del impuesto sobre sociedades (IS) se centraron en la inversión y la competitividad. La tasa media combinada del IS se mantuvo estable por tercer año consecutivo, mientras los gobiernos reforzaron incentivos para investigación y desarrollo, inteligencia artificial, defensa y otros sectores estratégicos.
Los aumentos de impuestos sobre entidades financieras y sectores con beneficios extraordinarios fueron más frecuentes, a menudo mediante recargos temporales. En IVA, las medidas se enfocaron en la economía digital, ampliando obligaciones para proveedores no residentes y plataformas en línea. Los impuestos relacionados con la salud, especialmente sobre cigarrillos y nuevos productos de tabaco y nicotina, estuvieron entre las herramientas más utilizadas para aumentar la recaudación. Varios países ajustaron impuestos al carbono o ampliaron sistemas de fijación de precios, mientras otros redujeron gravámenes sobre combustibles o electricidad para aliviar la carga sobre hogares y empresas.
Las reformas en impuestos sobre la propiedad fueron menos frecuentes, aunque más claramente orientadas a aumentar la recaudación que en años anteriores, especialmente mediante impuestos periódicos sobre bienes inmuebles. Con información de nota de prensa