Buenos Aires — El primer ministro británico, Andy Burnham, se pronunció este miércoles respecto a la disputa por las Islas Malvinas, al comprometerse ante la Cámara de los Comunes a defender el deseo de los isleños de seguir siendo británicos. “Siempre vamos a respetar los deseos de los isleños a elegir ser británicos (…) y vamos a ser implacables en defender eso”, dijo Burnham, luego de que el presidente Javier Milei intensificara el reclamo argentino y de que Washington pusiera bajo revisión su postura sobre la soberanía del archipiélago. Esa apelación al derecho de los isleños es, justamente, lo que Argentina rechaza. Buenos Aires sostiene que la autodeterminación de la población actual no es la vía para resolver la disputa, ya que los habitantes de las islas no son un pueblo colonizado con derecho a decidir su destino, sino una población implantada por el Reino Unido después de la ocupación del territorio en 1833, mediante una acción militar que desplazó a la población argentina. La doctrina argentina, sostenida de forma constante por gobiernos de distinto signo político, parte de que las Malvinas son un caso especial de descolonización, en el que debe dirimirse una disputa de soberanía entre dos Estados.
Argentina argumenta que las resoluciones de la ONU aplicables al caso, en particular la 2065 de 1965, excluyen la autodeterminación de los isleños como mecanismo para zanjar el reclamo y privilegian la integridad territorial. Cabe resaltar que la ONU no aprobó ninguna resolución que declare que los isleños carecen del derecho a la autodeterminación ni que invalide el referéndum de 2013: ambas son posiciones jurídicas de la Argentina. El organismo sí reconoce la existencia de una disputa de soberanía y, desde la resolución 2065, pide a Argentina y al Reino Unido negociar una solución teniendo en cuenta “los intereses” de los habitantes de las islas. “Los isleños, al ser una población implantada en un territorio usurpado, no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación y (…) cualquier argumento basado en referendos realizados en las islas es inválido”, afirmó Milei en una cadena nacional el 3 de septiembre. El canciller Pablo Quirno, en tanto, había usado el mismo argumento ante el Comité de Descolonización de la ONU en junio: en las Malvinas “no existe un pueblo colonizado titular de ese derecho, sino una población británica implantada por la potencia ocupante”.
El referéndum de 2013 es uno de los núcleos más reciente del choque entre el país sudamericano y el europeo. Según los registros de la ONU, tuvo una participación del 92% y el 99,8% votó por seguir siendo Territorio Británico de Ultramar. Argentina no reconoce esa consulta como válida para determinar la soberanía, porque considera que una población que es parte interesada no puede arbitrar la disputa. La tensión recobró fuerza con la ofensiva de Milei, que en los últimos días denunció penalmente a empresas del proyecto petrolero Sea Lion y amplió a 60 la lista de firmas bajo investigación por operar en las islas.