Según reveló un estudio publicado en la revista Science of the Total Environment por ese equipo de trabajo, se analizaron las huellas químicas preservadas en esqueletos de coral de la especie Porites para evaluar cómo la actividad humana y las transformaciones en el uso de la tierra impactaron los ecosistemas marinos desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad. En la investigación participaron especialistas del Refugio de Fauna Cayo Santa María de Villa Clara, la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco (México), el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Laboratorio de Ciencias del Clima y del Medio Ambiente de la Universidad Paris-Saclay (Francia) y el Instituto de Ciencias Polares del Consejo Nacional de Investigación (Italia). Los científicos emplearon la relación geoquímica entre el bario y el calcio como indicador para rastrear la entrada de sedimentos e influencias terrígenas en las aguas costeras del archipiélago cubano. Los resultados demuestran un aumento progresivo en la llegada de material terrígeno hacia las zonas arrecifales, fenómeno vinculado con procesos históricos de deforestación, expansión agrícola y cambios en el uso del suelo en el norte de Cuba.
El aporte de sedimentos representa uno de los factores de estrés más relevantes para la salud y la supervivencia de los arrecifes de coral en la región, según el estudio. El proyecto se desarrolló en el marco de los proyectos regionales de cooperación técnica del OIEA «Fortalecimiento de la vigilancia y respuesta regional para entornos marinos y costeros sostenibles – RLA/7/022» y «Fortalecimiento de capacidades en ambientes marinos y costeros mediante el uso de técnicas nucleares e isotópicas – RLA/7/025». Ambos proyectos forman parte de la Red de Investigación de Estresores Marinos – Costeros en Latinoamérica y el Caribe (REMARCO), plataforma que conecta a instituciones de la región para generar conocimiento científico que apoye la toma de decisiones y la gestión sostenible frente a los desafíos de los ambientes marinos e insulares. Este resultado constituye una herramienta de valor para el diseño de políticas públicas de conservación ambiental, el manejo integrado de cuencas hidrográficas y la protección de los recursos marinos de la nación, indicó el CEAC. lam/sbd