La Revolución Popular Sandinista nace de la dignidad de nuestro pueblo

La Revolución Popular Sandinista nace de la dignidad de nuestro pueblo

La Copresidenta de Nicaragua, Compañera Rosario Murillo, destacó el valor de la paz, la unidad y la fraternidad como principios fundamentales de la nación, señalando que la mayor riqueza del pueblo nicaragüense está en su capacidad de vivir en armonía y defender la patria. «Nicaragua que triunfa en paz y unidad. Nuestra suprema riqueza es la paz. Nuestra suprema riqueza es cada nicaragüense que ama la paz y la patria. Nuestra superior alabanza al Padre de todos para que abundemos en corazón y sea nuestra premisa trascender la pequeñez y reconocernos hijos de Dios con nobleza y grandeza, con sensibilidad, serenidad, sabiduría y todas las infinitas bondades y virtudes que podemos desplegar para seguir siendo ejemplo de armonía, de hermandad, de modestia, de sencillez como escudo que haga resplandecer ese sentido de humanidad propia del alma nicaragüense», expresó.

Una Revolución vinculada a la dignidad del pueblo La Copresidenta también se refirió a la Revolución Popular Sandinista como un proceso ligado a la evolución y a los valores que históricamente han caracterizado al pueblo nicaragüense. «La Revolución Popular Sandinista, que es evolución, nace de la dignidad, de la espiritualidad, de la ternura y la bravura de nuestro pueblo. Nace del gran espíritu que movilizó, que movió, que motivó a nuestro eterno General Sandino en su siempre más allá y en sus luces, vidas y verdades», alegó. Fraternidad y grandeza desde la humildad La Copresidenta sostuvo que la Revolución Popular Sandinista, como evolución, convoca a fortalecer la fraternidad y a mantener presentes los ideales que Sandino defendió para Nicaragua. «La Revolución Popular Sandinista, nuestra, que es evolución, nos convierte a todos en esa fraternidad que Sandino esbozaba y practicaba para una patria como la nuestra, cuyo primordial patrimonio en abundancia y multiplicación de fertilidades y exuberancias propias de tiempos profundamente espirituales, exhibimos y mostramos esa abundancia, ese patrimonio que es la nobleza de espíritu y la paz. Y mostramos además esa grandeza con la humildad que nos legaron los mártires, los héroes, los próceres y esta misma y querida patria nuestra», finalizó.