El alemán Alexander Zverev se ha dado una paliza y ha metido palizas en un US Open claramente de menos a más que le permite aspirar a otro título de Grand Slam El alemán Alexander Zverev, 29 años y nº 2 mundial, es un coloso. Tiene cualidades excepcionales para sobrevivir en los momentos de zozobra y aprovechar las oportunidades que se ha generado en su madurez personal y deportiva. Con la ayuda de factores externos que facilitaron que alcanzara objetivos marcados desde hace tiempo. Cumplió el sueño de ser campeón de Grand Slam en el último Roland Garros, sin Carlos Alcaraz ni Jannik Sinner, los colonizadores de los últimos tiempos, en su camino.
En París dominó los nervios de ser el favorito, con esa capacidad de sufrir en la agonía como ninguno Finalista en Wimbledon, batido ya por Sinner, tomó la primera plaza de cabeza de serie en un US Open sin el transalpino y con un Alcaraz limitado por los cinco meses de ausencia. Ahí está él para aprovechar su oportunidad, no sin sufrir. Su actuación va claramente de menos a más. De las dos rondas inaugurales de cinco sets, al límite de la extenuación, bordeando el KO, a la final del US Open.
De pegarse una paliza física y mental a ser él quien infligiera el castigo a sus oponentes. Son cuatro partidos seguidos certificados en tres sets, recuperando fuerzas y ganando autoestima. Zverev derrotó al ruso Karen Khachanov, 30 años y nº 50, por 6-3, 7-6 (7) y 7-6 (6) en 2h.57'. Explotando con acierto un acuerdo favorable para meterse en su sexta final de Grand Slam.
Levantando un 2-5 primero y dos bolas de set después en el último 'tiebreak'. Un alivio para él. La primera la disputó en el US Open de 2020, cuando estuvo dos sets arriba y a dos puntos del título contra el austríaco Dominic Thiem. Aquel capítulo le hizo mucho daño, tardó temporadas en asimilarlo en Grand Slam, mientras mostraba su categoría ganando torneos como las ATP Finals o el oro olímpico de Tokio 2020.
Llega esta vez en su esplendor. Derrumbó una barrera psicológica en París. Este domingo, a las 20:00 horario peninsular español, será el enemigo del público, se medirá a un estadounidense, Ben Shelton o Frances Tiafoe. En parte le quita presión, por otra es un elemento que puede ayudar al primer local finalista desde Andy Roddick en 2006, tres años después de que el mismo A-Rod levantase el último trofeo de un tenista USA en su Grand Slam.
Zverev derrotó por séptima vez en diez enfrentamientos a Khachanov, que perdió su segunda semifinal en Nueva York, cuatro años después, tercera de Grand Slam, ya que llegó a la penúltima ronda del Open de Australia 2023. Zverev hizo el 'break' en el momento adecuado, en el 5-3 del set inicial, tras un juego horroroso de Khachanov, de errores continuos, sin meter un primer saque. Un parcial de 5-0 pareció sentenciar el choque, pero el alemán no aguantó el 2-0 del segundo set, lo que le obligó a seguir trabajando ante un experto oponente. Ese traspié lo solucionó en el 'tiebreak', que remató a la tercera bola de set, después de catorce minutos de duros intercambios en la muerte súbita, muchas veces con Zverev esperando a un fallo del oponente que acababa llegando.
Con más oficio que brillantez, sin ese extra de tenis ofensivo que tanto rendimiento le dio en Roland Garros y Wimbledon, Zverev cumplió sin más problemas. Llega en una buena situación al último día, ante seguro un novato en finales 'grandes'.