La explosión de paneles solares en los techos en los últimos tiempos es un fenómeno en la historia reciente en el país, pero debe seguirse con detenimiento para evitar otros problemas, alertó la experta. «Yo estoy feliz porque llevo mucho tiempo diciendo que los grandes parques fotovoltaicos en las afueras de las ciudades están robando terreno para el cultivo de alimentos. En las ciudades hay techos, montones de techos», afirmó la arquitecta citada por Naturaleza Secreta en su cuenta de la red social Facebook. Nunca es tarde si la dicha es buena, lo que habría es que aprovecharlo bien, hacerlo bien y darle seguimiento para perfeccionarlo, y mantener esta práctica cuando el suministro eléctrico mejore en la isla caribeña, expresó la experta. Explicó que el diseño de cubiertas fotovoltaicas dobles demostró que el panel solar puede cumplir dos funciones a la vez: generar electricidad y actuar como protección solar para el edificio.
Estas estructuras permiten reducir la carga térmica hacia el interior de los espacios, mejorando el confort térmico y contribuyendo a reducir el consumo de energía por ventilación y climatización artificial. Junto a su optimismo, alertó que instalar paneles es un negocio en el que muchos ejecutantes cobran sin tener todos los conocimientos, y están haciendo procedimientos erróneos. Resaltó que el Estado cubano facilitó la importación de estos sistemas y eliminó aranceles para promover la transición energética, pero la instalación descontrolada plantea riesgos. En zonas históricas o edificios multifamiliares, las instalaciones requieren permisos, y que, desde el punto de vista estructural, colocar paneles en un techo constituye una modificación que exige garantías de seguridad, señaló la arquitecta cubana.
El reto ahora es comunicar de manera unificada los requisitos para que la ciudadanía no se enfrente a criterios fragmentados. González también alertó que muchos cubanos por necesidad optaron por sistemas autónomos en lugar de conectarse a la red. Recordó que existe un incentivo económico del gobierno para quienes quieran vender sus excedentes de energía a la red, estableciendo un pago muy por encima de los precios anteriores, y exonerados del impuesto sobre los ingresos provenientes de estas operaciones. Esto será posible en la medida en que los ciudadanos puedan contar con una conexión a tierra y un contador bidireccional que mida tanto el consumo como la energía entregada.
La crisis actual servirá para que los cubanos aprendan a integrar la energía solar en sus viviendas de manera planificada, ordenada y segura, subrayó la arquitecta y profesora de la Universidad Tecnológica de La Habana. mem/joe