Tras cerrar el mercado, el Barça ya abre el capítulo de las renovaciones. Y aunque la plantilla está bien atada y los jugadores que la componen están muy comprometidos, hay situaciones individuales que merecen ser adecuadas. Nadie duda de que Espart quiera jugar muchos años en el Barça. Flick le ha dado la alternativa de una forma rotunda y esa es la mayor motivación.
Pero el chico tiene contrato hasta 2028 y salario del filial. Si el entrenador lo pone por delante de Balde y Cancelo, eso hay que premiarlo. No hay prisa porque Espart es culé, pero hay que cumplir. Lo mismo sucede con un Gerard Martín que ha asimilado muy bien su reciclaje de lateral a central y con el que Flick cuenta al máximo.
Tampoco Gerard amenazará con irse pero acaba contrato en 2028. Con Bernal el Barça tuvo un trato ejemplar tras su grave lesión, alargando su contrato. Pero ya es jugador de pleno derecho del primer equipo y se le prometió una mejora si se consolidaba. Además, rechazó este verano a clubs de la Premier y Deco y Bojan tomaron nota.
Fariñas recibió dorsal del primer equipo y tendrá su premio. Blindar a los canteranos con más calidad es como hacer un fichaje ‘top’ porque su valor crece y, además, aportan un plus de compromiso. El Barça ya ató meses atrás a Lamine Yamal (2031), Cubarsí (2029), Pedri (2030), Fermín (2031), Gavi (2030), Eric (2031), De Jong (2029), Raphinha (2028) y Koundé (2030). Ese trabajo ya está hecho y esta temporada sólo deberá retocarse si alguno se lo gana con un gran rendimiento.
Y si eso sucede, pagar más duele menos.