Tus derechos en el uso de la IA: qué puedes hacer y qué información tuya puede usar

Tus derechos en el uso de la IA: qué puedes hacer y qué información tuya puede usar

La inteligencia artificial ya forma parte de muchas tareas cotidianas, pero su expansión también ha abierto una pregunta cada vez más importante: ¿qué puede hacer una IA con nuestros datos y nuestras creaciones? En España y en la Unión Europea hay normas que protegen los datos personales, la imagen, la voz y la propiedad intelectual. Al mismo tiempo, utilizar una herramienta de IA tampoco convierte sus resultados en un territorio sin leyes. Si generas, publicas o explotas un contenido que vulnera los derechos de otra persona, puedes tener que responder por ello.

Por eso, hay que separar entre los derechos que tienes frente al uso de la IA y las responsabilidades que asumes cuando eres tú quien la utiliza. Tus datos y tus obras La utilización de inteligencia artificial no elimina la protección que la legislación concede a los datos personales. Información como tu nombre, imagen, voz, identificadores biométricos o determinados datos económicos y médicos puede estar protegida por la normativa de privacidad. Esto es especialmente relevante cuando hablamos de sistemas capaces de generar imágenes, voces o avatares de personas reales.

Que una fotografía esté publicada en internet o en una red social no significa automáticamente que cualquiera pueda utilizarla, y mucho menos que haya desaparecido el derecho a la protección de los datos personales. Algo parecido ocurre con las obras que has creado. Una fotografía, un artículo, un libro, una ilustración o una composición musical pueden estar protegidos por derechos de propiedad intelectual. Como autor, puedes tener derechos sobre su reproducción, distribución, transformación y comunicación pública, además del derecho a que se reconozca tu autoría. ¿Qué puedes hacer si una IA utiliza tu trabajo?

Si descubres que una empresa o sistema de IA ha utilizado una obra tuya sin autorización, el primer paso es identificar exactamente qué se ha utilizado y con qué finalidad. No es suficiente con que un resultado se parezca a tu estilo, ya que para demostrar una infracción de derechos de autor se requiere analizar si existen elementos concretos y protegidos de una obra que hayan sido reproducidos. Por ejemplo, generar una ilustración que recuerde de forma genérica a una corriente artística no equivale necesariamente a copiar una obra determinada. La situación cambia si el resultado reproduce elementos originales y reconocibles de una creación concreta.

Si existe una posible infracción, puedes solicitar la retirada del contenido o el cese del uso y, cuando corresponda, reclamar los daños y perjuicios ocasionados. En materia de datos personales, también puedes ejercer tus derechos frente a la empresa responsable y, si consideras que no se han respetado, acudir a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Lo que no puedes hacer La otra parte de la ecuación afecta directamente al usuario. Utilizar ChatGPT, un generador de imágenes o cualquier otra herramienta de IA no traslada la responsabilidad a la máquina.

Si introduces en un servicio una fotografía, un texto, una ilustración o cualquier otra obra protegida que pertenece a otra persona, debes tener una autorización o una base jurídica que permita ese uso. Lo mismo sucede cuando utilizas el resultado generado. Antes de publicar una imagen creada mediante IA, por ejemplo, conviene comprobar si reproduce de manera reconocible elementos protegidos de una obra ajena. También hay que prestar especial atención a las imágenes y voces de personas reales.

Crear un vídeo en el que aparezca una persona identificable diciendo algo que nunca ha dicho puede afectar a derechos como el honor, la intimidad o la propia imagen. La transparencia también cobra importancia. La normativa europea de inteligencia artificial está introduciendo obligaciones específicas para determinados contenidos generados o manipulados mediante IA, especialmente cuando pueden inducir a engaño. Por eso, antes de utilizar estas herramientas, conviene aplicar unas reglas básicas: - No introduzcas datos personales de otras personas sin una base legal adecuada. - Si una obra es de otra persona, no la utilices en una IA sin autorización que lo permita. - Revisa los resultados antes de publicarlos para detectar posibles reproducciones de obras protegidas. - No utilices la imagen o la voz de una persona real sin tener en cuenta sus derechos. - Si generas contenido manipulado que pueda confundirse con la realidad, avisa de que está generado con IA. - Si tus propias obras o datos han sido utilizados de forma indebida, reclama primero ante la empresa responsable y utiliza las vías de protección disponibles si no obtienes una respuesta adecuada.