Los números de camiones que entran en Gaza pueden dar una imagen de aumento de la ayuda, pero sobre el terreno la realidad sigue siendo muy distinta. La Red de ONGs palestinas señala que actualmente entran entre 200 a 260 camiones diarios, aunque solo alrededor del 40 por ciento de estos camiones corresponde a ayuda humanitaria. La brecha se hace aún mayor frente a las necesidades reales. Esta red asegura que se requieren entre 800 a 1000 camiones al día para poder cubrir las necesidades mínimas.
Y mientras parte de la carga corresponde al sector comercial, millones de palestinos siguen dependiendo de la asistencia para conseguir alimentos y cubrir sus necesidades básicas. La crisis también se refleja en los precios: la OCHA (la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios) sitúa la inflación en Gaza en torno al 200 por ciento por encima de los niveles anteriores a octubre de 2023. Y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advierte que 1,4 millones de personas, dos tercios de la población, todavía enfrentan niveles de inseguridad alimentaria de crisis o peores. En Gaza, el número de camiones que entra no cuenta por sí solo la historia de la ayuda.
Detrás de estas cifras hay una población que sigue enfrentando hambre, precios disparados y una dependencia cada vez mayor de la asistencia humanitaria. Huda Hegazi, Gaza. mep/hnb