Un grupo estaba trabajando en misiles en Yemen . Otro desarrollaba software para enjambres de drones desde Rusia. En China aparecieron proyectos relacionados con guerra naval y sistemas para localizar y neutralizar defensas aéreas. Y un actor vinculado a Irán utilizó la misma herramienta para recopilar información destinada a recomendaciones sobre fuerzas navales estadounidenses.
El elemento común era Claude. Anthropic acaba de publicar su informe de inteligencia de amenazas de septiembre de 2026 , donde documenta operaciones detectadas y bloqueadas entre diciembre de 2025 y agosto de este año. Solo en el apartado de armamento convencional aparecen seis casos en China, Rusia y Yemen en los que usuarios intentaron emplear sus modelos para desarrollo de software, ingeniería, adquisición de componentes o inteligencia relacionada con sistemas militares. Reuters confirmó los principales hallazgos del informe.
Y hay un detalle que explica por qué el documento resulta especialmente inquietante: Claude no estaba siendo utilizado simplemente para preguntar cómo funciona un misil. En algunos casos ocupaba el lugar de parte de un pequeño equipo técnico. En Yemen dividieron el trabajo entre varias instancias de Claude como si fueran ingenieros © Getty Images / Inna Varenytsia. El caso más avanzado que describe Anthropic ocurrió en el norte de Yemen.
El grupo trabajaba simultáneamente en tres programas de armas, incluido un cohete guiado y proyectos de misiles de mayor alcance. Claude Code fue empleado para tareas de software, simulación y revisión dentro del proceso de desarrollo. La organización es quizá más llamativa que el armamento. Los responsables abrían varias instancias de Claude y les asignaban funciones diferentes: una desarrollaba, otra investigaba y otra revisaba el trabajo producido por la primera.
En la práctica estaban reproduciendo parte de la estructura de un pequeño equipo de ingeniería utilizando modelos de IA. Anthropic asegura que sus sistemas bloquearon muchas solicitudes, aunque algunas consiguieron superar las barreras al fragmentar el proyecto o esconder su finalidad. El grupo llegó además a realizar una prueba real de un cohete guiado . No salió bien.
Y lo revelador ocurrió después: pocas horas más tarde regresaron a Claude buscando averiguar qué había fallado. Anthropic dice que no encontró pruebas de que consiguieran desplegar finalmente un arma operativa. En Rusia apareció un enjambre autónomo y en China el escenario terminó apuntando a Taiwán © Getty Images / Mohammed Hamoud. Otro equipo, localizado en Rusia y aparentemente independiente, utilizó Claude Code dentro de un proyecto denominado DronDoc o Serafim .
Su objetivo era desarrollar software para distintos drones y un enjambre autónomo. El trabajo avanzó hasta simulaciones y pruebas con componentes físicos, aunque Anthropic sitúa su madurez todavía lejos de un sistema operativo desplegado. En China aparecieron dos casos diferentes. Uno utilizó Claude para preparar documentación y propuestas relacionadas con un sistema antitorpedo.
Otro construyó una suite de unos 16 módulos vinculados con guerra electrónica y supresión de defensas aéreas . Durante el desarrollo de este último proyecto, el escenario de simulación pasó a incluir 12 objetivos en Taiwán, entre ellos instalaciones militares y sistemas defensivos. Anthropic vincula al usuario con el sector de investigación militar chino , aunque advierte que eso no demuestra que se tratara de un programa oficial del Ejército Popular de Liberación. Irán añade otra variante.
Un actor conectado con ese país utilizó Claude para procesar información pública y elaborar recomendaciones relacionadas con fuerzas navales estadounidenses en Oriente Medio. Aquí la IA no estaba diseñando directamente un arma, sino ayudando a convertir grandes cantidades de información dispersa en inteligencia utilizable. Claude no sustituye una fábrica de misiles. Puede sustituir partes del equipo que trabaja dentro © Shutterstock / jamesonwu1972.
Ahí está probablemente el cambio importante. Ninguno de estos casos significa que alguien pueda escribir una orden en un chatbot y obtener un misil hipersónico. Siguen haciendo falta materiales, fábricas, especialistas, pruebas, dinero y conocimientos del mundo físico. Lo que la IA puede reducir es otra barrera: la cantidad y variedad de especialistas necesarios para recorrer ciertas etapas de un proyecto.
Anthropic reconoce precisamente esa evolución . Sus propias evaluaciones encuentran que los modelos actuales ya pueden realizar determinadas tareas militares y de inteligencia que históricamente dependían de profesionales altamente capacitados. La compañía asegura haber bloqueado las cuentas implicadas y haber reforzado sus sistemas de detección para usos relacionados con desarrollo armamentístico. El problema, entonces, no es que Claude se haya convertido en un arma .
Es quizá más difícil de contener: que una parte del departamento de ingeniería, análisis y revisión necesario para construirla ya cabe detrás de una pantalla.