Mientras escuelas e instituciones conmemoraban la independencia de Honduras, sectores sociales protagonizaron una movilización paralela en Tegucigalpa. Para sus participantes, romper hace 205 años con el dominio español no significó alcanzar una soberanía plena. Los cuestionamientos tienen como antecedente inmediato las elecciones de 2025. Días antes de los comicios, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió públicamente el voto para Nasry Asfura y arremetió contra sus principales adversarios, una intervención denunciada como una intromisión directa en el proceso electoral.
Los manifestantes señalan la dependencia de Washington con decisiones económicas y políticas adoptadas por el actual gobierno y cuestionan que intereses extranjeros mantengan influencia sobre asuntos estratégicos del país. A la demanda de soberanía se suma el descontento por la situación económica. El aumento del costo de servicios, combustibles y alimentos forma parte de los reclamos de una movilización que sostiene que la dependencia también se refleja en las condiciones de vida de la población. La conmemoración deja así dos imágenes contrapuestas: la celebración oficial de una independencia alcanzada en 1821 y una movilización que, 205 años después, sostiene que la soberanía hondureña continúa condicionada por intereses externos.
Daniel Sierra, Tegucigalpa de Honduras. mnj/tqi