Buenos Aires — Bank of America mantiene una postura alcista sobre la deuda soberana argentina en dólares, aun cuando el humor de los inversores en torno a los activos del país se enfrió respecto de agosto. El gigante de Wall Steet informó a sus clientes que está long en el Global 2035 (GD35), mientras que su encuesta mensual a administradores de fondos muestra que pasaron a ser menos los que esperan nuevas subas para los activos argentinos, incluyendo las acciones. En su Global Emerging Markets Weekly del 10 de septiembre, BofA reiteró que está overweight —sobreponderado— en bonos externos argentinos. El argumento central es que los rendimientos siguen altos en relación con la calificación crediticia del país y que hay margen para futuras mejoras de nota por parte de las agencias.
MERVAL:IND El banco cita la fuerte baja de la inflación, el compromiso del Gobierno con el equilibrio fiscal, la alta voluntad de pago de la deuda externa y una agenda ambiciosa de reformas microeconómicas y desregulatorias. Uno de los puntos que más pesa en la tesis del BofA es el acceso al mercado. Según el banco, los rendimientos de los bonos se acercan a un nivel en el que volver a financiarse en los mercados internacionales empieza a ser factible. Cabe resaltar que el informe fue escrito previo a la suba de tasas de la Fed, aunque la probabilidad de que ello sucediera al 10 de septiembre ya se ubicaba en 60%.
Hace siete días, el riesgo país argentino se ubicaba en 491 puntos básicos, y desde entonces subió a los 508. El bono argentino hard dollar al que apuesta el BofA El BofA reabrió una idea de trade para ir long en el GD35, con una entrada de referencia de US$74,1 el 8 de abril y un precio actual en torno a US$76,2. El objetivo del banco es de US$82,1, que implicaría un potencial de suba cercano al 8% desde los valores actuales, con un stop de salida en US$69,5. La justificación: una desescalada de las tensiones globales que podría reactivar la tesis del “círculo virtuoso” argentino.
A nivel local, el banco también mantiene una posición en BONCER con vencimiento a fines del 2028, apostando a que el Gobierno pase a priorizar el crecimiento económico y reducir la morosidad en los bancos en vez de una desinflación tan rápida. Gestores de fondos, menos bullish que en agosto El LatAm Fund Manager Survey, publicado el 15 de septiembre, muestra que los administradores siguen entre predominantemente positivos o neutrales sobre los precios de los activos argentinos para los próximos seis meses, pero con menor entusiasmo que un mes atrás. La proporción de quienes esperan una mejora adicional bajó de alrededor de 33% en agosto a cerca de 27% en septiembre, mientras que los neutrales treparon de unos 23% a alrededor de 30% y los negativos pasaron de cerca de 3% a un 7%. El giro marca una rotación desde el optimismo hacia una postura de espera, en un mes en el que el riesgo país se tensó y se anticipó una política monetaria de Estados Unidos más dura.
La encuesta también recopila el consenso macro para la Argentina. Los administradores proyectan un crecimiento del PBI de 2,5% en 2026 y de 3,5% en 2027, y una inflación de 30,1% este año que desaceleraría a 18,1% el próximo. En materia fiscal, el panel espera un resultado prácticamente equilibrado, con un déficit marginal de 0,1% del producto tanto en 2026 como en 2027. Para el tipo de cambio, la mediana ubica al dólar en ARS$1.600 hacia el cuarto trimestre de 2026 y en ARS$1.900 un año después.
El relevamiento se elaboró con las respuestas de 30 panelistas que administran en conjunto unos US$90.000 millones. En la deuda externa —los bonos soberanos en moneda dura—, BofA se mantiene sobreponderado en la Argentina. El banco enumera los riesgos que rodean su apuesta por los activos argentinos: del lado negativo, menciona la aversión global al riesgo, el bajo nivel de reservas internacionales, una caída de la aprobación presidencial, leyes que diluyan el equilibrio fiscal, la gobernabilidad en el Congreso y las protestas sociales. Del lado positivo, ubica el respaldo del Tesoro de Estados Unidos, un aumento de las reservas, mejoras de calificación, la disciplina fiscal, el pago de los próximos vencimientos de eurobonos, alianzas que mejoren la gobernabilidad y las reformas estructurales.