Buenos Aires — La confianza de los consumidores de Argentina mostró una mejora de 2,4% en septiembre y cortó una racha de dos meses consecutivos de retrocesos, de acuerdo con el sondeo elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registró ese incremento luego de haber caído 1,1% en agosto y 4,8% en julio. Así, el resultado de septiembre representa un cambio en la tendencia reciente del indicador, que había comenzado el tercer trimestre con una caída significativa de la medición que permite seguir la evolución de las expectativas de los hogares sobre su situación económica y el contexto general. La evolución de la confianza durante 2026 La mejora de septiembre se produjo después de un período de comportamiento irregular.
El ICC había comenzado el año con una suba de 2,2% en enero, pero luego acumuló tres meses consecutivos de bajas: 4,7% en febrero, 5,3% en marzo y 5,7% en abril. La confianza volvió a mostrar una recuperación durante el segundo trimestre. En mayo avanzó 1,3% y en junio registró una suba de 6,4%, la mayor suba mensual del año hasta ese momento. Sin embargo, la recuperación perdió fuerza al comenzar el segundo semestre.
Con la suba registrada en septiembre, el índice logró revertir parcialmente esa secuencia negativa y volvió a terreno positivo en la comparación mensual. Qué pasó con la confianza de los consumidores La evolución mensual muestra, de esta manera, un recorrido marcado por altibajos a lo largo del año. El indicador alternó períodos de mejora con retrocesos pronunciados, sin sostener una tendencia continua. El comportamiento de septiembre también debe leerse con relación con la magnitud de las bajas previas.
La suba de 2,4% permitió recuperar parte de lo perdido en los dos meses anteriores, aunque no compensó por completo la caída acumulada durante julio y agosto. El dato cobra relevancia porque la confianza de los consumidores constituye uno de los indicadores utilizados para seguir las expectativas de los hogares, en un contexto de clima electoral anticipado en el país. Su evolución puede aportar señales sobre la disposición de los consumidores frente a decisiones vinculadas con el gasto y la situación económica.