Sonríe. Corre. Mucho, sin parar. Dribla, se divierte.
Y el Spotify Camp Nou se contagia. Karim Adeyemi (24 años) volvió a jugar al fútbol con una sonrisa en la cara y convirtió la goleada del Barça al Racing en otro escenario para reivindicarse. El alemán no marcó en el 7-2, pero dejó una actuación digna del festival que se vivió en el templo azulgrana: ocho remates, seis regates completados, cuatro ocasiones creadas, cinco recuperaciones, dos centros, dos penaltis provocados y una asistencia. Y, sobre todo, la sensación permanente de que cada vez que recibiera el balón pasaba algo.
Hansi Flick, el técnico que le hizo debutar en la selección alemana y que este verano tuvo claro que Adeyemi era un fichaje interesante para dar un paso más con su Barça, es feliz con la apuesta. Lo ratificó en la rueda de prensa del miércoles. “Karim tiene mucho potencial y mejorará, porque aún se está adaptando a nuestra idea de juego”, dijo Flick. Otro factor nada menor es la rápida conexión de Adeyemi con la grada, algo que suele ser crucial cuando uno llega al Barça. “Todos los culés están con él, me alegro por él. No tuvo una etapa sencilla en Alemania.
Es un jugador divertido, a los compañeros les gusta y es buen chico. Lo da todo. Su velocidad es increíble. En el gol de Lamine estuvo impresionante”, celebró Flick.
Karim no fue al Mundial Citado por Klopp para la nueva Alemania El ‘efecto Barça’ ha devuelto a Karim Adeyemi a la selección alemana. Tras quedar fuera del Mundial, el relevo en el banquillo de Julian Nagelsmann por Jürgen Klopp ha propiciado el retorno a la selección del extremo culé. Klopp ha citado a 44 jugadores para afrontar los cuatro partidos de UEFA Nations League, en dos listas: Adeyemi está en la segunda relación, que le llevará a jugar ante Serbia el 1 de octubre y en Grecia el día 4. El meta culé Marc-André Ter Stegen, cedido al Ajax, ha vuelto con Klopp a la ‘mannschaft’, en su caso para jugar ante Países Bajos, el 24 de setiembre, y ante Grecia, el 27.
Fue el tercer jugadón en pocos días para los ‘highlights’ de impacto mundial tras el gol desde su casa al Feyenoord, el tanto maradoniano que Adeyemi le hizo al Levante y que provocó que Lamine, ya sustituido, mostrara su cara de asombro. Los números de Adeyemi, tres goles y tres asistencias en siete partidos en los que ha alternado suplencias y titularidades, son contundentes y podrían serlo aún más de haber afinado remates que parecían destinados al gol, el último de ellos bajo la lluvia ante el Racing. En ese partido, desde el primer minuto, Karim fue ‘en moto’. Convirtió la banda izquierda en una autopista cuando se asociaba con Cancelo.
El alemán atacaba el espacio –como le pide Flick–, encaraba, cambiaba de ritmo y obligaba a retroceder a una defensa que bastante tenía con sobrevivir a la avalancha. Tuvo el gol en sus botas después de un pase vertical de Pedri. Controló y levantó la pelota por encima de Agirrezabala en una vaselina que se le fue por poco. El tanto no llegó, pero sí llegó todo lo demás.
Desborde, ocasiones, faltas provocadas y esa electricidad que hace que la grada disfrute con él. Provocó dos penaltis y cada acelerón era una amenaza. En total, el atacante alemán culminó 74 intervenciones ante el Racing. Dio 42 pases, completó el 85,7% de ellos, ganó cinco posesiones y provocó cuatro faltas.
No fue un extremo a la espera de recibir para correr; ‘vivió’ el juego. Flick apostó por él y Deco, en otro refuerzo maestro del director deportivo, le fichó del Borussia Dortmund por 22 millones de euros fijos y 7 en variables. Con estos ratos de puro espectáculo, remates de ‘escorpión’ incluídos, al culé ya le parece una ganga.