Compras de reservas y deuda en pesos: la encrucijada que enfrenta Milei rumbo a 2027

Compras de reservas y deuda en pesos: la encrucijada que enfrenta Milei rumbo a 2027

Buenos Aires — En el último mes y medio, el equipo económico del gobierno de Javier Milei aplicó un freno a dos procesos que venía llevando adelante desde que comenzó el año y que celebraba el mercado: la acumulación de reservas y el manejo de la deuda en pesos para despejar los vencimientos de la antesala electoral estirando plazos más allá del actual mandato. La pausa y desaceleración de estas dos dinámicas no solo coincidió, sino que guardan incluso una estrecha relación. Tras un proceso que le permitió al Tesoro argentino postergar el 45% de los vencimientos en moneda local para después de octubre de 2027, la demanda por instrumentos de deuda en pesos que vencen post elecciones empezó a mostrar signos de agotamiento. Esa dinámica forzó a la Secretaría de Finanzas a pausar su estrategia de estirar duration y condicionó el ritmo de compras de reservas por parte del Banco Central.

Según pudo saber Bloomberg Línea, en el equipo económico ven con cierta preocupación que los pesos que se inyectan mediante compras de reservas del Banco Central (BCRA) vayan a alimentar la demanda por títulos de vencimientos de deuda de corto plazo. En la medida en que la demanda de dinero no repunte, creen que, en el equilibrio general, si están comprando dólares y esos pesos terminan teniendo demanda por títulos de corto plazo, no están haciendo un aporte positivo a la macro. Distinto es el caso si esos pesos van después a demandar títulos de la parte larga de la curva. Por ese motivo, no sorprende que la pausa en la estrategia de estirar duration coincidiera con el menor ritmo de acumulación de reservas, de modo de que el BCRA no esté soltando pesos al mercado que solo van a buscar títulos cortos.

Deuda en pesos, la contracara de las compras del BCRA ante la baja demanda de pesos La Secretaría de Finanzas inició el año prácticamente con la totalidad de su deuda en pesos con privados venciendo entre 2026 y 2027. Según datos de Eco Go, al cierre de 2025 concentraba el 98% de los vencimientos con privados en los siguientes 18 meses. Siete meses después, el porcentaje de vencimientos dentro del actual mandato se redujo a 54,2%. Pero tras limpiar esa posición y despejar buena parte de los vencimientos de la antesala electoral -entre julio y octubre de 2027 vencen apenas ARS$5,2 billones-, en el equipo económico comenzaron a notar cierto nivel de agotamiento en la demanda por títulos públicos largos.

Ese fue uno de los motivos -aunque no el único- por el que las compras de reservas aminoraron. Luego de que el BCRA comprara más de US$13.300 millones en el mercado de cambios entre enero y julio, un promedio de US$1.905 millones por mes, la entidad que preside Santiago Bausili desaceleró el ritmo de compras a US$770 millones en agosto y a menos de US$150 millones en la primera quincena de septiembre. Esa secuencia llevó a analistas a creer que la autoridad monetaria desaceleró las compras de reservas para no sumar presión al tipo de cambio en momentos en que la oferta de divisas mostró menor dinamismo, por la estacionalidad del agro y menores emisiones de deuda corporativa. Pero en el equipo económico señalan que, después de haber comprado reservas durante ocho meses, se ha perdido noción del hecho de que estén comprando en agosto-septiembre, algo anómalo en años previos por la estacionalidad del agro.

Y esperan retomar el ciclo de mayor volumen de compras en los próximos meses, una vez superada esa estacionalidad y en la medida que el mercado pueda digerir esa saciedad por los títulos de deuda de largo plazo. Más esterilización a la vista Para Sebastián Menescaldi, director asociado de Eco Go, la insuficiente demanda de dinero crea hacia adelante una “encrucijada” para el equipo económico. Es que según calculó, los más de US$14.200 millones que compró el Central en 2026 crearon unos ARS$20 billones y “al no tener demanda la mayor parte terminó en títulos de deuda”. Eso, dijo, hizo que las reservas crecieran en US$9.000 millones, pero también que la deuda en pesos medida en dólares aumentase en US$25.000 millones, de US$69.000 millones a US$95.000 millones, con el agregado de que el 75% de la deuda está linkeada, por lo que no se licúa. “La demanda de dinero no va a crecer mucho y el Gobierno va a tener que seguir esterilizando para darle algún destino a esos pesos”, advirtió.

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