La ceremonia fue el evento de gala final de la Segunda Asamblea Pública Mundial «Nuevo Mundo: Valores que Unen», que por espacio de dos días reunió en la capital rusa a más cinco mil delgados de 150 países. El premio se otorga a estadistas y figuras públicas, representantes de la ciencia, la cultura y la cosmonáutica de diferentes países del mundo, cuyas actividades a largo plazo se han convertido en un ejemplo de servicio a la sociedad, fortaleciendo la paz y el entendimiento mutuo entre los pueblos, protegiendo la dignidad humana y la responsabilidad por el futuro. En esta ocasión los ganadores del Premio Mundial de Reconocimiento Público «Al Servicio de la Humanidad» fueron el yemení, Ali Nasser Mohammed; el ruso, Vladimir Yakunin; el kirguís, Tokon Mamytov; la sudafricana, Lindiwe Nonceba Sisulu, la griega, Lisa Sotilis; el brasileño, Marcos César Pontes; y el cubano, Fidel Antonio Castro Smirnov. Dalbir Singh, miembro del Consejo Consultivo Supremo de la Asamblea Mundial de los Pueblos, fue el invitado de honor en la ceremonia y se dirigió a la audiencia con un discurso de bienvenida.
Por su parte, Castro Smirnov, quien fue elegido este mes como Vicepresidente de la Asamblea Mundial de los Pueblos, significó que, ante todo somos seres humanos con la misma dignidad indivisible, vivamos donde vivamos. Y la dignidad no es un sentimiento abstracto ni una frase de cortesía diplomática. Toma forma material en una escuela que abre sus puertas, en un hospital que puede atender de verdad a sus pacientes, en un laboratorio que puede importar el equipo que necesita, en una red eléctrica que mantiene encendida la luz de una familia durante todo el día y la noche, agregó. Y apuntó que cuando algo de eso se le niega a un pueblo, no por escasez real sino por decisión de otros, la dignidad deja de ser un concepto filosófico y se convierte en una herida concreta.
Igualmente refirió que somos, diversidad: distintas lenguas, historias, religiones y sistemas de pensamiento que no nos dividen, sino que deberían recordarnos que la dignidad no pertenece a una civilización en particular, sino a la especie humana entera. Ninguna cultura tiene el monopolio de lo que significa ser digno, y ninguna jerarquía entre pueblos puede sostenerse honestamente a la luz de esa premisa. De la nación caribeña, también participó en esta Segunda Asamblea Pública Mundial el director del Centro Fidel Castro, René González Barrios, quien estuvo entre los que condujeron el panel de alto nivel «Cultura, nuevos medios y diplomacia social: creando confianza transparente entre los pueblos”. La ceremonia de premiación, celebrada en un ambiente solemne, simbolizó el reconocimiento a las contribuciones de personas destacadas para fortalecer los valores humanitarios, promover la cooperación internacional y construir un futuro justo y seguro para las generaciones venideras. car/gfa