Seguir a FinanzasDigital en Google El presupuesto de los hogares venezolanos deja poco margen para los gastos que no son considerados indispensables. Menos de 5% del dinero disponible de una familia queda libre, en promedio, para compras no obligatorias, según un estudio de Tendencias del Consumidor Venezolano de Datanálisis presentado esta semana en el IESA por Luis Vicente León, presidente de la firma. El dato ayuda a explicar por qué el consumo en Venezuela no depende únicamente del ingreso. Con la mayor parte del presupuesto comprometida desde el comienzo del mes, las compras personales compiten con una lista reducida de prioridades.
Pero el estudio identifica otro factor: la percepción que tiene cada consumidor sobre si puede permitirse un gasto para sí mismo. Más leídas Howard Buffett, de la filantropía a la presidencia de Berkshire Hathaway Pdvsa y TotalEnergies firman memorando para impulsar nuevos proyectos energéticos Cierre parcial de la ARC este domingo por maniobras eléctricas de Corpoelec La culpa también influye en las decisiones de compra Según los resultados presentados por León, 63 de cada 100 venezolanos experimentan algún tipo de sentimiento de culpa cuando compran algo para uso personal, es decir, cuando el gasto no está destinado al hogar. Dentro de ese grupo, 27 de cada 100 solo realizan ese tipo de compras cuando consideran que se las han ganado. Otros 20 las disfrutan, pero después se cuestionan si debieron hacerlas, mientras que 15 tienen dificultades para justificar ese gasto.
El efecto es especialmente visible en el consumo fuera del hogar. Solo 36 de cada 100 venezolanos aseguran que pueden comprar algo para sí mismos sin pensarlo demasiado. Estos resultados muestran que, en un mercado con poco presupuesto disponible, la decisión de compra también está condicionada por la percepción de necesidad y por la justificación que el consumidor encuentra para gastar. La edad marca una diferencia La investigación también identifica una brecha importante entre grupos de edad.
Entre los venezolanos de 18 a 24 años, 37 de cada 100 se permiten un gasto personal sin darle demasiadas vueltas. Entre quienes tienen entre 35 y 44 años, la proporción cae a seis de cada 100, según los datos presentados. El presidente de Datanálisis sitúa alrededor de los 35 años un cambio en los patrones de consumo. En esa etapa, explicó, suelen aparecer o aumentar compromisos como los gastos asociados a los hijos, la educación y la atención de familiares.
Esto modifica la forma en que los consumidores utilizan sus ingresos. Los jóvenes, aun cuando disponen de menos dinero, pueden mantener una mayor frecuencia de compras personales ajustando el monto de cada desembolso. Los consumidores de mayor edad, en cambio, tienden a espaciar más las compras y concentrar un mayor gasto en cada operación. Para las empresas, esta diferencia implica que consumidores con niveles de ingreso similares pueden responder de manera distinta a una misma oferta.
La frecuencia de compra y el monto destinado a cada transacción pueden variar según la etapa de vida, además del presupuesto disponible. El jueves presentamos en el IESA el estudio de Tendencias del Consumidor Venezolano de Datanalisis. Son siete hallazgos y los revisamos todos con calma, pero yo me quedo con dos, y están amarrados. Empiezo por el problema de fondo.
En este país el gasto que no es obligatorio no… — Luis Vicente Leon (@luisvicenteleon) September 19, 2026