Seguir a FinanzasDigital en Google El Banco Central de Venezuela (BCV) modificó la referencia que regula el costo de los créditos indexados: la tasa activa de 16%, que hasta ahora funcionaba como límite máximo, pasó a convertirse en tasa mínima. Para el economista Asdrúbal Oliveros, el cambio abre la puerta a un mayor costo del financiamiento y coincide con un aumento del encaje efectivo, que reduce la capacidad de la banca para prestar. Oliveros explicó el alcance de la medida en el podcast Tertulia y Dinero, donde conectó ambos elementos, tasa activa y encaje, como factores que presionan al alza el precio del crédito y pueden restringir su disponibilidad. De una tasa máxima a una tasa mínima Hasta ahora, los créditos indexados tenían una tasa de 16 % como máximo.
La banca no podía cobrar más. Con la nueva regulación, ese 16 % se convierte en piso, lo que habilita a las instituciones financieras a cobrar tasas superiores. La diferencia es estructural: una tasa máxima fija un techo, mientras que una tasa mínima fija un piso. En consecuencia, el costo del crédito puede subir por encima del 16%, en un contexto donde los bancos ya incorporaban comisiones y cargos adicionales, y donde la indexación también refleja la depreciación del bolívar.
Oliveros anticipa un ajuste al alza del financiamiento, tanto para nuevas operaciones como para renovaciones de créditos existentes. Más leídas El alza de tasas de la Fed confirma un escenario de inflación persistente Advierten sobre rezago laboral en Venezuela Delcy Rodríguez llega a Nueva York con mensaje de diálogo antes de su encuentro con Trump El encaje efectivo también presiona el crédito El segundo cambio relevante está en el encaje legal, la porción de los depósitos que los bancos deben mantener inmovilizada y que no pueden destinar al crédito. Aunque el encaje nominal se mantiene en 73%, Oliveros distingue entre ese valor y el encaje efectivo, que refleja cuánto de esa obligación se cumple realmente. Según su análisis, algunas instituciones han incumplido parcialmente el encaje en ciertos momentos, asumiendo las multas cuando prestar esos recursos resultaba más rentable que mantenerlos retenidos.
Esa práctica reducía el encaje efectivo y aumentaba la liquidez disponible para créditos. Pero en las últimas semanas, el encaje efectivo, según sus cálculos, pasó de alrededor de 40% en 2024 a más de 60%, lo que implica mayor cumplimiento y, por tanto, menos recursos para prestar. La lectura de Oliveros es que ambas medidas, tasa mínima y encaje efectivo más alto, empujan en la misma dirección: créditos más costosos porque la tasa ya no está limitada a 16%, y créditos más restringidos porque la banca tiene menos liquidez disponible. El efecto puede sentirse tanto en nuevas solicitudes como en renovaciones de financiamiento, especialmente para empresas que dependen de líneas de crédito para operar.