A partir del 1 de octubre, los conductores tendrán que acostumbrarse a una nueva regla en determinadas calles españolas, y es que los peatones podrán cruzar la calzada sin necesidad de que exista un paso de cebra y mantendrán la prioridad en cualquier punto. No será una modificación aplicable a todas las vías, pero sí afectará a un tipo de calle cada vez más habitual en las ciudades. El cambio está recogido en el Real Decreto 518/2026, publicado en el Boletín Oficial del Estado el pasado 26 de junio, y supone una modificación del Reglamento General de Circulación dentro de una reforma más amplia para reforzar la protección de los usuarios vulnerables. Su entrada en vigor está fijada expresamente para el 1 de octubre.
La clave está en entender qué se considera una zona con plataforma única de calzada y acera. El nuevo reglamento la define como una zona especialmente diseñada y acondicionada para favorecer el tránsito peatonal, en la que el peatón tiene prioridad de paso en cualquier punto de la calzada. Calles de plataforma única Desde octubre, quien conduzca un coche, una moto u otro vehículo deberá tener en cuenta que un peatón puede atravesar la calzada aunque no haya un paso de peatones señalizado. Esto no significa que desaparezcan las normas de circulación para los peatones ni que puedan cruzar de cualquier manera en cualquier carretera, ya que la modificación está vinculada específicamente a las zonas de plataforma única, donde la propia configuración de la vía busca favorecer la movilidad peatonal.
De hecho, el Reglamento General de Circulación establece que los usuarios de vehículos deben prestar especial cuidado para no poner en riesgo la integridad física de los peatones. Además, cuando no exista una zona peatonal transitable, los conductores deben adaptar su comportamiento, especialmente la velocidad y la distancia, para evitar situaciones de peligro. La diferencia respecto a una calle convencional es importante. En una vía en la que acera y calzada están claramente diferenciadas, seguirán aplicándose las reglas generales: los pasos de peatones señalizados continúan teniendo un papel fundamental y los peatones también deben cerciorarse de que pueden cruzar con seguridad cuando lo hacen fuera de ellos.
No todas las calles permitirán cruzar Este es probablemente el matiz más importante de la nueva norma. No se puede interpretar como un permiso para que los peatones crucen por cualquier lugar de cualquier calle española. La prioridad en cualquier punto está vinculada a las zonas que cumplan la definición de plataforma única. Son espacios urbanos en los que no existe la separación entre acera y calzada mediante bordillos o desniveles y en los que la configuración de la vía pretende precisamente reducir la velocidad y favorecer la convivencia entre diferentes usuarios.
Por tanto, antes de aplicar la nueva regla, habrá que identificar correctamente el tipo de vía. Confundir una calle convencional con una plataforma única podría generar situaciones peligrosas y también interpretaciones incorrectas de la normativa. Riesgos de la norma La consecuencia más directa de este cambio será una mayor responsabilidad para quienes circulen con vehículos por estas calles. Al desaparecer la necesidad de localizar un paso de cebra para determinar la prioridad, el conductor tendrá que prestar mucha más atención a los movimientos de los peatones.
El riesgo aparece especialmente cuando alguno de los dos usuarios desconoce la nueva regulación. Un conductor que mantenga la expectativa de que el peatón solo puede tener prioridad en un paso señalizado puede encontrarse con una persona cruzando en lo que él considera por el medio de la carretera.