¿Vuelve la cartera 60/40? Goldman Sachs analiza el peor ciclo de los bonos en un siglo

¿Vuelve la cartera 60/40? Goldman Sachs analiza el peor ciclo de los bonos en un siglo

Bloomberg Línea — Los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años atraviesan uno de sus períodos más difíciles en más de un siglo, pero el aumento de los rendimientos reabre una pregunta para las carteras balanceadas: si llegó el momento de recuperar parte del peso que la renta fija perdió tras la pandemia. El ajuste se profundizó este año por un crecimiento nominal más fuerte, inflación persistente, riesgos fiscales y una mayor competencia por el capital asociada con la inteligencia artificial. El movimiento prolonga el golpe que comenzó después de la crisis del covid-19. La estrategia 60/40, que tradicionalmente distribuye 60% de la cartera en acciones y 40% en bonos, está en el centro de ese debate.

En los últimos cinco años, los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años registraron uno de sus peores desempeños móviles de un lustro en más de un siglo. En términos reales, las pérdidas llegaron a niveles comparables con los períodos posteriores a las dos guerras mundiales y la década de 1970. “Vemos argumentos para volver a asignaciones estratégicas de bonos más ‘normales’, pero el argumento táctico para añadir bonos de larga duración es mixto”, dijeron los analistas de Goldman Sachs, entre los que se encontraban Christian Mueller-Glissmann y Andrea Ferrario. El 60/40 busca recuperar su equilibrio El rendimiento del bono estadounidense a 10 años llegó a 5%, frente a un promedio de 4,7% en los últimos 250 años. Goldman considera que el nivel actual refleja una normalización tras las tasas excepcionalmente bajas que siguieron a la crisis financiera global.

El cambio importa para las carteras 60/40. Esta combinación ofreció fuertes retornos ajustados por riesgo durante décadas, pero perdió efectividad después de la pandemia, cuando acciones y bonos comenzaron a moverse más en conjunto y protagonizaron un fuerte retroceso simultáneo en 2022. Durante los últimos cinco años, una cartera estadounidense 60/40 ofreció un rendimiento ajustado por riesgo inferior al de una inversión únicamente en acciones. Aunque las carteras balanceadas mejoraron desde 2023, Goldman atribuye esa recuperación principalmente al avance de la renta variable. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.

El resultado alteró drásticamente la combinación óptima. Antes del Covid-19, el modelo histórico de Goldman apuntaba incluso hacia una composición cercana a 40/60, con mayor presencia de bonos. Después de la pandemia, la asignación óptima llegó a desplazarse hacia 100% acciones. La relación empieza ahora a cambiar.

Según Goldman, “el aumento de los rendimientos de los bonos en lo que va del año está fortaleciendo el argumento para mayores asignaciones estratégicas a bonos frente a los últimos cinco años, cuando los bonos tenían poco valor en las carteras”. A largo plazo, el banco sitúa la normalización hacia un rango óptimo histórico de 35% a 55% en bonos. Sin embargo, cuatro variables condicionan ese peso: retorno relativo, riesgo relativo, beneficios de diversificación y rendimiento disponible en efectivo. Más rendimiento, pero menos protección Los rendimientos más altos mejoran el retorno para quienes mantienen los bonos hasta vencimiento y ofrecen mayor protección ante nuevas subidas de tasas.

También reducen el riesgo relativo después de un período en el que la volatilidad de la renta fija aumentó considerablemente. Pero recuperar rentabilidad no significa recuperar automáticamente su antigua función defensiva. Las correlaciones entre acciones y bonos se volvieron positivas tras la pandemia, mientras una inflación más volátil y los riesgos fiscales reducen la capacidad de la duración para amortiguar las caídas bursátiles. Goldman considera que “los bonos se están convirtiendo cada vez más en una herramienta para generar ingresos, pero menos para mitigar riesgos, de manera similar a los 100 años anteriores a finales de la década de 1990”.

El efectivo también compite por un lugar en las carteras. Los bonos estadounidenses a 10 años tuvieron un desempeño considerablemente inferior al efectivo durante los últimos cinco años, una dinámica que favoreció combinar acciones con posiciones de corto plazo según la tolerancia al riesgo. Para los próximos meses, las acciones todavía cuentan con el respaldo de los beneficios empresariales. Goldman espera que el crecimiento de ganancias continúe en dos dígitos en 2027, aunque a menor ritmo, y mantenga retornos ajustados por riesgo atractivos frente a los bonos. ¿Regresa entonces la cartera 60/40?

La respuesta de Goldman no apunta a restaurar mecánicamente la vieja fórmula. En el horizonte táctico de tres meses, el banco mantiene una posición neutral entre activos, mientras que a 12 meses conserva sobreponderación en acciones, neutralidad en bonos e infraponderación en crédito. La duración también requiere selección. Los estrategas ven mayor potencial de caída de las tasas en los vencimientos cortos frente a lo que descuenta actualmente el mercado, lo que favorece posiciones en la zona media de la curva, aunque con menor protección ante una recesión que los bonos de largo plazo. “Es poco probable que haya un retorno inmediato a la plantilla simple de cartera 60/40”, sostienen los analistas.

La diversificación podría incorporar además acciones de alto dividendo y baja volatilidad, junto con bonos convertibles que combinan exposición al potencial alcista de las acciones con una duración relativamente baja. La dirección de los rendimientos dependerá ahora de la inflación, los precios de la energía y la política de los bancos centrales. A mayor plazo, la evolución de las ganancias corporativas y del auge de la IA determinará cuánto espacio recuperan los bonos dentro de las carteras balanceadas.

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