Previa NBA 2026-27: Utah Jazz | Se acabaron las excusas

Previa NBA 2026-27: Utah Jazz | Se acabaron las excusas

Los Utah Jazz protagonizan una de las previas más interesantes de temporada 2026-27 insinuando salir de su letargo. Datos, resultados de la campaña anterior, un vistazo a su plantilla y a sus futuros agentes libres, los objetivos del curso, el jugador a seguir y un pronóstico para la franquicia. Utah Jazz 2026-27 Así encaran la temporada Con la obligación de competir. No es como si no hubiésemos visto competir a este grupo (a su núcleo al menos), pero la familia Ainge nos ha arrebatado la oportunidad de verles batirse el cobre por la postemporada desde que heredaron las oficinas allá por 2022.

Cada año, aunque hubiese oportunidades de play-in, el equipo se ha descapitalizado o buscado perder de forma flagrante, lo que les procuró la mayor multa anti-tanking de la historia de la NBA: 500.000 dólares. Eso debería acabarse después de que la gerencia aprovechase las aguas revueltas en Memphis para hacerse con Jaren Jackson Jr. Con él, Lauri Markkanen y Keyonte George, los de Salt Lake City cuentan con tres potenciales talentos All-Star, varios jóvenes que ya han dado visos de lo que pueden hacer y dos joyas por descubrir en Ace Bailey y Darryn Peterson. Claro que la plantilla tiene defectos notables que a continuación analizaremos.

Pero nadie es perfecto ni puede esperar a serlo para echar a andar. Los Jazz están 19,9 millones por debajo del impuesto de lujo (Tabla extraída del portal Spotrac ). Del talento bruto a funcionar como equipo El primer paso en la construcción de plantillas es conseguir la materia prima y, sobre el papel, los Jazz ya consideran tener ese núcleo fundacional sobre el que seguir dando pasos. Otra cosa es ensamblarlo.

Tarea que aquí se antoja complicada por la naturaleza de los perfiles con los que cuenta la plantilla. El primer asunto que hace arquear la ceja es lo defensivo. En los 4 años que lleva al frente del banquillo, Will Hardy ha demostrado su pericia a la hora de construir sistemas ofensivos que hiciesen rendir a sus piezas por encima del nivel esperado. De hecho, en su primer curso al mando (2022-23), metió al equipo entre los diez ataques más eficientes de la NBA desatando la versión más mortífera y eficiente de Markkanen como piedra angular.

Curiosamente, también fue la única campaña en que consiguió sacar a la defensa del equipo de las peores cinco de la liga a pesar de contar (con sus evidentes problemas de continuidad) con uno de los mejores correctores defensivos de la competición en Walker Kessler. La adhesión de Jaren Jackson Jr. debería elevar por sí solo el suelo del equipo atrás. Pero tapar las carencias de Keyonte George y Jusuf Nurkic a ese lado de la cancha va más allá de sumar un perfil All-Defense y a un defensor por encima de la media como Josh Okogie. La otra duda, aunque esta no queda otra que resolverla con el tiempo, es discernir cuál será el cinco inicial y las combinaciones de quintetos a las que más importancia otorgue Hardy.

Aunque el gráfico inicial muestre a Darryn Peterson como titular, sus vaivenes físicos en su temporada en Kansas dejan ese puesto abierto para que sea Ace Bailey quien lo ocupe. Sea como fuere, Utah va a ser uno de esos conjuntos capaces de aglutinar muchos centímetros y kilos sobre la cancha. Y esa mera imposición de tamaño debería mejorar los guarismos defensivos. Jusuf Nurkic, un mal necesario Con Keyonte George como principal creador desde el bote, los Jazz también carecen de un perfil organizador más allá de un Isaiah Collier que se queda muy corto en casi todo el resto de aspectos del juego.

Esto, al menos para el inminente reto de comenzar a competir, es menos preocupante en un sistema como el de Hardy, que facilita la toma de decisiones de todos sus jugadores a través de un libreto que le da muchísimo peso al movimiento de jugador sin balón y a las secuencias de bloqueos indirectos con varias rutas disponibles para todos los involucrados. Aun con esas, va a haber momentos en los que echen de menos un base más clásico porque la mayoría de potenciales titulares del equipo no tienen la mentalidad de involucrar a sus compañeros. Markkanen se ha convertido en un ejecutor finísimo, pero no ha crecido absolutamente nada en la creación para el resto (es el jugador que menos asistencias da entre los 40 mejores anotadores del planeta). Peterson llega con la lectura de juego y el pase como sus dos asignaturas pendientes.

George, por mucho que por volumen sea el creador del equipo, es sobre todo un anotador. Ace Bailey es un Carmelo Anthony en potencia. Y Jaren Jackson Jr. se nubla con la finalización cada vez que mira al aro. Así, que Nurkic sea una pieza fundamental en la generación.

Probablemente sea el pasador más clarividente del quinteto titular por lectura y velocidad mental, además de un pasador talentoso. Su pecado siempre ha estado en tomar demasiados riesgos en el pase terminal, no en todo lo que lo precede, pues como bloqueador y ventilador de juego es un absoluto lujo. Al punto de iniciar cada jugada a media pista con él como pantalla en cabecera y, a partir de ahí, construir la posesión. El bosnio siempre ha sido un interior pesado y las lesiones que sufrió en su etapa en Portland lo agravaron.

Esto hace que, en ciertos contextos, sea un defensor muy difícil de sostener en cancha por la poquísima superficie de pista que abarca con su movilidad. Es decir, que quien quiera gozar de sus virtudes en el control del rebote, el pase y el bloqueo, tendrá que tener en cuenta que debe ingeniárselas para mantenerle muy cerquita del aro en tarea defensiva. Lo que va a demandar mucho trabajo a Jackson y Markkanen. Tamaño y espacio Habiendo puesto sobre el papel todas las intrigas que existen con estos Jazz, parece claro que su mayor virtud está en la talla que pueden aunar sus quintetos sin renunciar a la movilidad y a la amenaza de tiro.

Los Jazz no cuentan con ningún especialista desde el tiro exterior, pero casi todos sus jugadores se sienten cómodos con pequeñas o grandes dosis de balón en mano o jugando sin él. Un arquitecto como Hardy necesita que a cada handoff o salida de indirecto de sus jugadores exista amenaza de tiro y de ir al aro. Y casi cualquier perfil de los que engrosan su rotación tiene estas características rondando o sobrepasando holgadamente los dos metros. Markkanen, Jackson Jr., Bailey e incluso Kyle Filipowski tienen habilidades con balón mayores de lo que su tamaño intuye.

E incluso Brian Sensabaugh y Peterson (¿Josh Green?) son exteriores grandes y con notable envergadura. La NBA camina hacia estos arquetipos y Utah debería ser un alumno aventajado en esa ola que apuesta por aunar músculo, centímetros y versatilidad. Por materia prima y por libreto. Habrá que ver si Jaren Jackson Jr. puede formar también como pívot en algunas fases del juego, algo que ha conseguido con éxito durante ciertos tramos de su carrera, pero no con la consistencia esperada por sus limitaciones como anotador interior y, especialmente, como reboteador.

El jugador a seguir: Keyonte George Lauri Markkanen es la extensión de Will Hardy en la cancha. Aquel jugador que ejemplifica cómo eliminar virtualmente las limitaciones a través de poner al jugador en situaciones en las que baste con imponer su talento. El finlandés es un finalizador letal y Hardy ha construido una red que empuja su carta de tiro a la zona restringida y al perímetro borrando casi por completo tiros en tierra de nadie. Esto está muy bien y es el punto de partida de este proyecto de los Jazz, también en lo salarial.

Ahora, el ascenso de Keyonte George el curso pasado promete el cielo. Con el base habiendo asegurado su futuro , es el curso ideal para descubrir si sus números son o no calorías vacías. Sus explosiones anotadoras, especialmente sus 43 puntos con victoria ante Minnesota, invitan a creer que no y que lo que resta es demostralo a 82 partidos en los que se compita noche tras noche. George es y va a seguir siendo uno de los peores defensores de la competición aunque pueda crecer en sus esfuerzos e inteligencia atrás para no quedar tan expuesto y la suma de piezas importantes como Jackson Jr. o Peterson (soy contrario al análisis que piensa que Darryn viene a desplazarle porque son perfiles perfectamente compatibles) deberán ayudarle ahí.

Será su talento ofensivo el que marque hasta qué punto sale rentable construir un sistema defensivo que sepa ocultarle durante 35 minutos atrás ccomo ha construido Mike Brown con Jalen Brunson o se ha construido otras veces con Luka Doncic, Stephen Curry, etc. Sí, son palabras mayores y estos dos últimos jugadores con más posibilidades físicas que el de los Jazz. Si lo que se vio el pasado curso es la punta del iceberg, quizás podríamos estar hablando de uno de los mejores anotadores tras bote de la competición. Y eso sí que es el santo grial de la NBA moderna.

El pronóstico de nbamaniacs Los Utah Jazz cerraron la clasificación del Oeste con solo 22 vicrtorias en la 2025-26, segundo año consecutivo de farolillo rojo. Sabemos que, en parte, esto se debe a las pocas ganas que tenía la gerencia de ganar. Y eso debería de haber llegado a su fin. Mirando los seis equipos que le separaron del octavo puesto, Utah tiene sobre el papel más talento bruto que al menos tres de ellos: Memphis Grizzlies, Sacramento Kings, Los Angeles Clippers.

Las dudas aparecen con Golden State Warriors, New Orleans Pelicans y Dallas Mavericks. Deberían tener más mimbres que los dos primeros y no sería ninguna locura situar su suelo en 36 victorias y peleando por el play-in. Aunque, como seguro que han dicho mis compañeros en anteriores previas, es una temporada difícil para hacer predicciones en esta parte de la tabla por el nuevo sistema de Draft. Equipo anterior: Brooklyn Nets ; Próximo equipo: Sacramento Kings (Fotografía de portada: Isaac Hale, Deseret News)

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