El cadáver de un hombre que llevaba al menos dos años muerto fue el primero de varios hallazgos que los Mossos d’Esquadra —la policía catalana— hicieron en una casa de Cabrera d’Anoia, en Barcelona, España. Según refiere El País, en el domicilio se encontraban la hija y la esposa del hombre, un médico y profesor universitario de 77 años, identificado por la prensa como Albert Soler i Medina . Las mujeres declararon no haber salido de la casa desde la pandemia de covid-19, por lo que ambas fueron enviadas a una evaluación en un centro hospitalario mientras continúan las pesquisas del extraño caso. De acuerdo a los primeros reportes, Soler i Medina era un reputado médico que realizó un posgrado en Medicina Homeopática de la Acadèmia Mèdico Homeopàtica de Barcelona (AMHB) y tuvo una intensa vinculación con ese centro, que presidió en los años 80.
Además, ganó varios premios en su campo. ¿Cómo descubrieron el cuerpo? El macabro descubrimiento fue posible por la colaboración de los habitantes de la urbanización, que dieron la voz de alarma a las autoridades al denunciar que tenían tiempo sin ver a sus vecinos, que el consumo de agua de la casa era casi nulo y que el inmueble presentaba evidentes signos de deterioro: había maleza en el exterior, suciedad y restos en los alrededores. Madre e hijas degolladas y el asesino se toma selfi con los cadáveres en un macabro crimen La señal más preocupante fue que el coche de la víctima, que había sido adquirido años atrás, llevaba meses aparcado sin que nadie lo moviera . No obstante, se oían ruidos en el interior de la casa y por eso llamaron a la policía, que encontró el miércoles a la mujer de 59 años junto a su hija de 22.
Al ingresar a la casa, los uniformados encontraron lo que quedaba del cadáver descompuesto del hombre, que seguía tapado con una manta en una de las habitaciones, sin indicios aparentes de criminalidad. La versión de la mujer es que el padre de su hija había muerto en el sofá , dos años antes, así que se limitaron a trasladar cuerpo y cubrir los restos, sin dar aviso a nadie. Las mujeres alegaron que jamás salían de casa y solían hacer las compras que necesitaban por internet, lo que explicaría la cantidad de cajas halladas en el interior del domicilio. Los repartidores dejaban todo en el exterior y ellas recogían los pedidos por la noche.