España encara los últimos días de septiembre con temperaturas que todavía recuerdan al verano, pero el escenario meteorológico está a punto de cambiar irremediablemente. Una profunda borrasca atlántica se aproxima a la Península y podría experimentar un proceso de ciclogénesis explosiva entre el lunes y el martes, provocando la llegada de varios frentes, lluvias, viento y un descenso notable de las temperaturas. La previsión ha sido avanzada por José Antonio Maldonado, de Meteored, que advierte de un cambio importante del tiempo coincidiendo con el comienzo de la próxima semana. El episodio todavía está sujeto a la evolución de los modelos meteorológicos, pero el contraste con la situación actual será considerable.
No hay que olvidar que este verano ha sido el más cálido de la serie histórica en España, según la AEMET, con una temperatura media de 24,5 ºC y 61 días bajo condiciones de ola de calor en la Península y Baleares. Además, el calor se ha prolongado incluso hasta finales de septiembre. Fin del calor Durante las próximas jornadas todavía dominará el anticiclón. Este viernes se esperan temperaturas extraordinariamente elevadas en algunas zonas del sur y del oeste, con valores próximos a los 40 ºC en puntos de Andalucía y Extremadura.
El contraste será especialmente llamativo teniendo en cuenta que acabamos de entrar en el otoño astronómico. El sábado comenzará a cambiar el escenario. Un frente atlántico se aproximará al noroeste peninsular y aumentará progresivamente la nubosidad, con posibilidad de algunas precipitaciones al final del día, pero el cambio será más evidente el domingo. El frente avanzará desde Galicia hacia otras zonas del norte y oeste, dejando lluvias en buena parte de Galicia, Asturias y diferentes áreas de Castilla y León, La Rioja y el País Vasco.
También podrían producirse precipitaciones más dispersas en otras zonas. A partir del lunes, la situación se complicará más. Una extensa zona de bajas presiones situada al oeste de la Península podría profundizarse rápidamente y enviar varios frentes hacia España. Los primeros efectos se notarían especialmente en las vertientes atlántica y cantábrica, mientras que las temperaturas comenzarían a descender de manera generalizada.
La predicción estacional de AEMET ya apunta, de hecho, a una señal cálida para el conjunto de septiembre, octubre y noviembre, aunque también contempla una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de lo normal en el noroeste peninsular y en determinadas zonas mediterráneas. Qué es una ciclogénesis explosiva Este término se usa para describir una profundización muy rápida de una borrasca. En las latitudes medias, el criterio clásico empleado para identificar este proceso contempla un descenso de la presión atmosférica de alrededor de 20 hPa en 24 horas, ajustado según la latitud. Es importante entender que la ciclogénesis explosiva no es, por sí misma, un tipo de tormenta.
Describe fundamentalmente la rapidez con la que se intensifica una zona de bajas presiones. Sin embargo, una borrasca que se profundiza de forma tan rápida puede generar un episodio meteorológico adverso, con precipitaciones abundantes, fuertes rachas de viento y una mar poco favorable. Por eso, que los modelos apunten a una posible ciclogénesis no se traduce per se en que toda España vaya a sufrir un temporal extremo. La trayectoria exacta de la borrasca, su profundidad y la posición de sus frentes determinarán qué territorios reciben los efectos más importantes.
Todavía es pronto para determinar la intensidad exacta del episodio. Los modelos meteorológicos pueden modificar tanto la trayectoria de la baja como la profundidad que alcance durante los próximos días. Por eso, la posible ciclogénesis explosiva debe entenderse ahora como un escenario previsto con varios días de antelación, no como un fenómeno ya completamente definido.