El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió al líder chino, Xi Jinping, en la Casa Blanca esta semana en una visita de Estado marcada por el espectáculo y la pompa, pero con resultados mixtos en los temas cruciales que dividen a ambas potencias, informó Reuters . Si bien lograron extender temporalmente su tregua comercial, dejaron sin resolver las cuestiones de fondo sobre aranceles, tecnología, tierras raras y el futuro de Taiwán . Lo acordado: prórroga breve del pacto comercial Washington y Pekín pactaron alargar por dos meses el acuerdo que había frenado la guerra comercial del año pasado, cuyo vencimiento estaba fijado para noviembre. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, especificó que la prórroga hasta enero permitiría a ambos países explorar qué pueden "hacer en el frente económico".
Sin embargo, la prolongación no resuelve ningún problema estructural, sino que simplemente gana tiempo antes de que venzan los términos actuales, reseña el medio. Casa Blanca: "Trump instó a Xi a producir más productos refinados del petróleo" Lo que quedó pendiente: problemas de fondo Las cuestiones centrales permanecen sin respuesta. Los aranceles, las compras chinas de productos estadounidenses, el acceso a tierras raras y los controles tecnológicos quedan aplazados para futuras rondas de negociación. Bessent reconoció que si bien Pekín está cumpliendo con los 25 millones de toneladas de soja pactados, arrastra un déficit de 17.000 millones de dólares en otros productos agrícolas.
Las entregas de tierras raras también están por debajo de lo prometido, de acuerdo con funcionarios estadounidenses. Para las empresas, el resultado es una forma familiar de inestabilidad: las tarifas arancelarias se mantienen más bajas por ahora , pero las decisiones deben tomarse contra un telón de fondo de políticas cambiantes. Taiwán: China endurece su postura Según medios chinos , Xi aprovechó el encuentro para exigir que Estados Unidos maneje "con prudencia" el tema de Taiwán . La formulación incluyó un pedido explícito de que Washington "se oponga" a la independencia de la isla, lenguaje más severo que el tradicional "no apoyar" la independencia que utiliza la diplomacia estadounidense.
Casa Blanca: "Xi y Trump coincidieron en que Irán nunca puede tener un arma nuclear" Reuters indica que no hay señales de que la Administración Trump vaya a modificar su discurso oficial. Se reporta que cualquier ajuste en este sentido desataría dudas sobre el compromiso de defensa de la isla y enfrentaría resistencia en el Congreso. Inteligencia artificial: visiones opuestas Los mandatarios mostraron posturas contradictorias respecto a la inteligencia artificial (IA). Trump, que prefiere llamarla "superinteligencia" , escribió en redes sociales que quiere mantenerla "exactamente donde está" y dejarle su regulación al Departamento de Justicia, sin imponer nuevas restricciones.
Aseguró que China comparte esta visión . De la contención a la gobernanza global: la disputa de China y EE.UU. por regular la IA Xi, en cambio, sostuvo que como potencias líderes en IA, ambos países tienen la obligación de gestionar su desarrollo. "Tenemos tanto la capacidad como la responsabilidad de desarrollar y gestionar la IA para el bien , y asegurar que esté siempre bajo control humano y sirva al bienestar de las personas", declaró el presidente chino. Advertencia sobre el riesgo de conflicto El líder chino volvió a mencionar la "trampa de Tucídides" , teoría que plantea que la rivalidad entre una potencia establecida y una emergente suele desembocar en guerra. Aunque Xi afirmó que el riesgo "puede superarse" , su referencia evidenció que el fantasma de un choque militar sigue presente en la relación bilateral.
Además, el dirigente del gigante asiático defendió que la cooperación beneficia a ambos países mientras la confrontación los perjudica, reclamando diálogo militar permanente y mecanismos más sólidos de prevención de crisis . Trump apeló a la historia común —la alianza contra Japón en la Segunda Guerra Mundial— para subrayar el potencial de colaboración entre ambas naciones. China, al igual que la inmensa mayoría de las naciones , considera a Taiwán, que se autogobierna desde 1949, parte inalienable de su territorio. A pesar de que la situación en el estrecho de Taiwán se agrava debido a los ejercicios militares regulares de las fuerzas de la isla con el uso de armas de EE.UU. y a los simulacros con otros miembros de la OTAN y aliados en la región , la posición de Pekín insiste en que la vía militar sería un último recurso para resolver la disputa, que China se reserva ese derecho como cualquier Estado soberano, pero desea evitar.