Tener contratada una buena conexión a internet no garantiza que el WiFi llegue con la misma calidad a todas las habitaciones de una vivienda. Las paredes, la distribución de la casa, la distancia al router o incluso determinados electrodomésticos pueden hacer que una zona concreta no reciba bien la señal. Y ahí entran en juego los repetidores WiFi. Pero comprar uno no siempre es la mejor decisión.
Un repetidor puede solucionar un problema muy concreto de cobertura, aunque también puede limitar la velocidad o estabilidad si se coloca mal o se utiliza para intentar cubrir una vivienda demasiado grande. Por eso, antes de gastar dinero, conviene saber en qué situaciones tiene sentido y cuándo es mejor recurrir a un sistema WiFi Mesh, un punto de acceso o incluso una conexión por cable. Cuándo sí comprar un repetidor WiFi El escenario más claro es una vivienda en la que el router funciona correctamente, pero la señal pierde fuerza en una habitación concreta. Por ejemplo, puede ocurrir que el salón tenga una conexión excelente y que el dormitorio del extremo de la casa apenas reciba cobertura.
En ese caso, un repetidor puede ser una solución sencilla y relativamente económica. Su función consiste básicamente en recibir la señal inalámbrica del router y volver a emitirla para ampliar el área de cobertura. También son los repetidores una opción para ampliar la señal cuando hay zonas con mala cobertura. También puede resultar interesante cuando el problema es ocasional.
Si necesitas mejorar la conexión de un portátil, una televisión, una consola o un dispositivo situado en una zona alejada del router, y no necesitas exprimir al máximo la velocidad contratada, un repetidor puede ser suficiente. Otro caso razonable es una vivienda pequeña o mediana con una única zona problemática. No tiene mucho sentido instalar un sistema Mesh completo si únicamente hay una habitación en la que el WiFi llega con dificultad. Dónde colocarlo Uno de los errores más habituales consiste en poner el repetidor precisamente donde ya no llega el WiFi.
No funciona así. El dispositivo necesita recibir una señal suficientemente buena del router para poder repetirla. Por eso, suele ser mucho más efectivo colocarlo entre el router y la zona en la que existe el problema, en un punto donde todavía tenga una conexión estable. Además, lo mejor es instalarlo evitando obstáculos físicos y colocando los dispositivos en zonas abiertas y, cuando sea posible, elevadas.
Cuándo no compraría un repetidor WiFi Si tienes una casa grande, varias plantas o numerosas zonas sin cobertura, probablemente el repetidor no sea la mejor solución. En ese escenario tiene más sentido valorar una red WiFi Mesh. Un sistema Mesh utiliza varios nodos que trabajan conjuntamente para proporcionar cobertura en diferentes zonas de la vivienda. A diferencia de muchos repetidores tradicionales, el objetivo es crear una red unificada para que los dispositivos puedan conectarse al punto que corresponda según su ubicación.
También hay que tener cuidado si tienes una conexión de fibra rápida y quieres aprovecharla al máximo. Un repetidor que recibe y retransmite los datos de forma inalámbrica puede crear un cuello de botella, especialmente en modelos básicos.