Wembley se rinde

Wembley se rinde

La selección española rindió a Wembley. En un partido espectacular, la entrada de Baena y Oyarzabal resultó decisiva para conseguir un triunfo de prestigio en la catedral del fútbol europeo. El duelo por el Balón de Oro se lo llevó Lamine, que inauguró el marcador después de robar una pelota en el segundo minuto, delante de un Kane que falló un penalti al resbalar en el lanzamiento y enviar el balón al larguero. El equipo español salió muy enchufado y la presión adelantada que ejerció en la primera parte dificultó el fútbol inglés que solo tuvo su oportunidad cuando se produjeron pérdidas por parte de la selección de De la Fuente.

Un resbalón de Nico fue aprovechado por el blaugrana Gordon para empatar y un gol en propia puerta de Cucurella permitió luego que los ingleses le dieran la vuelta al marcador y estuvieran a punto de conseguir una ventaja amplia en un penalti en el que Rodri entró y Bellingham se tiró a la piscina. Pero la entrada de Baena cambió la decoración. El jugador del Atlético se revolvió y lanzó un chut potente que empató el encuentro y, más tarde, dio un sensacional pase a Oyarzabal, dejándolo solo ante el portero, y el delantero de la Real Sociedad no perdonó. De la Fuente había apostado por Nico y Lamine en bandas, abiertos y con velocidad y con Ferran de nueve, pero la selección funcionó a pleno rendimiento con la entrada de un once más parecido al que se impuso en el Mundial con Baena y Oyarzabal.

La entrada de los dos devolvió los mecanismos al equipo español, aunque Unai Simón debió salvar en última instancia un disparo inglés culminando el asalto español a Wembley para lograr sus tres primeros puntos en esta Nations que se está cobrando ya víctimas de ‘Virus UEFA’. Eric fue el último de una amplia lista en el calentamiento y no pudo salir en el once inicial. La selección demostró por qué es la campeona del mundo con excelentes actuaciones, sobre todo en la primera parte, del mediocampo bien integrado con Rodri, Olmo y Fabián, con la magia de Lamine y la providencial entrada de Baena y Oyarzabal.

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