En sentido estricto, nunca ha existido un final de Timbiriche. Es decir, cuando se separaron por primera vez no hubo un anuncio oficial de último concierto, última gira, último disco. Simplemente sucedió que el grupo dejó de presentarse y ya no grabó otro álbum después del “XII”. Pasaron 5 años en los que de facto sus fans entendieron que Timbiriche se había terminado... hasta que apareció Luis de Llano con una idea: hacerles un homenaje en el Festival Acapulco 98.
TE RECOMENDAMOS: Seductor y ligeramente transparente: así es el vestido de Galilea Montijo en la última eliminación de LCDF ¿Cómo se logró reunir a los siete integrantes originales en el festival Acapulco? La tarea era complicado porque para ese año, Benny ya tenía una carrera sólida como solista, Paulina Rubio era un fenómeno de popularidad, Sasha tenía su propio proyecto musical, Diego se enfocaba en su carrera en telenovelas... en fin, todos tenían una vida más allá de Timbiriche. Pero De Llano tejió un engaño piadoso para reunirlos: les habló a los siete integrantes originales por separado para convencerlos de ir al festival a recibir “un homenaje”. Para los cantantes fue entonces una sorpresa que al llegar a Acapulco comenzaron a encontrarse en el hotel de artistas del festival y descubrieron que estaban ahí por una misma razón: ¿Tú qué haces aquí? “Vengo al Festival ¿y tú?” Yo también.
La idea original era que cantaran con unas pistas para hacer un breve palomazo. Pero cuando se encontraron todos en el hotel, se dieron cuenta de que podían revivir la magia. “Benny nos dijo: traigo mi guitarra ¿por qué no montamos algo?”, cuenta Diego Shoening. Y así surgió el primer reencuentro porque el éxito de aquella presentación de media hora en Acapulco impulsó en ellos la idea de hacer conciertos en el Auditorio Nacional, donde impusieron récord para un grupo de pop mexicano.