La guerra en Gaza también ha dejado una herida invisible: miles de personas han sufrido daños en su capacidad auditiva por las explosiones y las ondas expansivas de los bombardeos. Las estimaciones hablan de alrededor de 35 000 personas afectadas, muchas de ellas niños. Entre estos casos está Sondos, una niña de apenas siete años. Tras los bombardeos sionistas, comenzó a perder progresivamente la capacidad de escuchar.
Hoy ha perdido más del 80 % de su audición. Desde entonces, su vida ha cambiado por completo. Escuchar las voces de su familia, comunicarse y seguir su educación se han convertido en dificultades cotidianas. Mientras Sondos espera una solución, cada día que pasa agrava las consecuencias de esta pérdida auditiva.
Sondos, es una de los miles de gazatíes que perdieron la audición durante esta guerra a causa de un enorme bombardeo israelí. Su historia representa una de las consecuencias menos visibles de los bombardeos: una herida que no siempre se puede ver, pero que puede cambiar para siempre la vida de quien la sufre. Huda Hegazi, Gaza zbg/hnb