La presentación de la película Digger en la Ciudad de México fue todo un acontecimiento, pues contó con la presencia de Tom Cruise, protagonista del filme, y del director mexicano Alejandro González Iñárritu. Ambos se mostraron cercanos con su público, así como con los medios de comunicación, además de disfrutar de la calidez del público mexicano, donde Tom mostró su dominio del español, además de disfrutar al ritmo del mariachi. El actor estadounidense tiene un profundo cariño por el país azteca, pues ya presentado sus proyectos en la capital en más de una ocasión; tan solo en mayo de 2025 presentó Misión Imposible: La sentencia final. Ahora, más de un año después volvió y lo hizo de la mano del cinco veces ganador del Premio Óscar.
Fan event: entre autógrafos, selfies y mariachi La jornada arrancó el viernes 25 de septiembre en Toreo Parque Central, al límite de la Ciudad de México. Cientos de seguidores del actor así como del director mexicano se dieron cita para convivir con ellos. El primero en llegar fue Tom Cruise, quien se mostró cercano con sus seguidores e incluso con los trabajadores del lugar, saludando a todos y mostrándose agradecido por el cariño del público. El histrión de 64 años convivió con sus seguidores por cerca de una hora y media.
Con la mejor actitud y una gran sonrisa, la estrella de Digger firmó autógrafos y se hizo selfies con sus seguidores. Después fue el turno de Alejandro González Iñárritu, quien hizo lo propio con sus paisanos mostrándose agradecido por tal recibimiento. En el evento, presentado por Gaby Meza y Javier Ibarreche, Tom Cruise y Alejandro González Iñárritu intercambiaron algunas palabras con el público, además de compartir lo emocionados que estaban de al fin poder estrenar esta película, la cual es su primera vez trabajando juntos. El histrión se dirigió al público mexicano, expresando su amor por el país, el cual ha visitado en más de una ocasión, ya sea por trabajo o por placer. "Tengo que decir esto desde mi corazón, la primera vez que vine a este país, porque yo lo soñé toda mi vida con venir, y finalmente cuando pude visitar en 1982, mucho antes de que la mayoría de ustedes nacieran, vine a este país y me emocioné tanto, que no podía dormir, y tan pronto salió el sol, me lancé a las calles para ver la ciudad tomar vida", contó sobre su primera vez en la Ciudad de México. "Y la belleza de este país, la belleza de esta cultura me ha hecho tener el privilegio de venir muchas muchas veces".
También reveló que ha visto cada una de las películas de Alejandro González Iñárritu e hizo una mención especial para Amores Perros (2000). "Alejandro, desde su película Amores Perros, quizá un poco antes, es alguien del que he visto cada una de sus películas y para mí, es un sueño personal estar aquí con él. Para mí esto es una celebración hacia él, una celebración a México, a su cultura, a su país, a la historia del arte que nace aquí y lo que este país le está dando al mundo, lo que Alejandro le está dando al mundo, es un verdadero privilegio estar aquí", concluyó. Tom dijo estas palabras en inglés, pero hacia el final de su emotivo discurso, en un perfecto español pronunció: "¡Muchas gracias!". Incluso, Alejandro bromeó con él y de cariño lo llamó 'Tomás Cruz', pues para él ya era como un paisano más. "Para mí es conmovedor ver a tanto joven, esta una película hecha para ustedes.
Es una película muy absurda, simpática, es humana, es ahora que nos podamos unir en esta historia de este señor que para mí es un sueño haber trabajado con él, con el señor Tomás Cruz, es un privilegio como director, como ser humano". "Nos ha mostrado su talento por 46 años en cada una de sus películas, tocando cada una de las notas de la humanidad para entender las emociones humanas y en esta película van a ver como él, jugando más de un papel se van a reír, se van a conmover, los va a hacer pensar y solamente alguien como Tom Cruise pudo haber hecho este papel", dijo Iñárritu. Para cerrar con 'broche de oro', actor y director disfrutaron de un mariachi. Actor y director disfrutaron sobre el escenario, mientras Tom intentaba agarrar el ritmo a las tonadas y por unos segundos, hasta bailó, dejándose llevar por el cariño de la multitud.