Si utilizas un reloj inteligente, probablemente hayas vivido algo parecido a lo que me pasa a mí: cada vez nos parece más normal que nos dé información sobre nuestra salud. Nos acompaña mientras dormimos , registra nuestra frecuencia cardíaca, estima niveles de estrés y, en algunos modelos, incluso permite hacer un electrocardiograma. Aun así, esta semana hubo algo que consiguió sorprenderme. Inicié una medición y noté cómo la correa empezaba a inflarse y a apretarme la muñeca poco a poco.
El principio era el de un tensiómetro, pero metido en un dispositivo que podemos llevar puesto durante todo el día. Ese reloj era el Huawei Watch D3, la nueva generación de una familia con la que la compañía china quiere llevar la monitorización de la salud bastante más lejos que en un wearable convencional. Huawei lleva tiempo colocando este terreno en el centro de su estrategia, y en la familia Watch D esa apuesta se concreta de una forma muy particular: llevar la medición de la tensión directamente a la muñeca. En Madrid, además, acompañó la presentación con un estudio realizado en el Hospital Clínico San Carlos con el Watch D2 , comparado durante 24 horas con un sistema tradicional de monitorización ambulatoria de la presión arterial, el conocido como MAPA , en pacientes con hipertensión.
Un tensiómetro que llevamos en la muñeca Antes de medir nada hay un paso que aquí importa más de lo habitual: elegir bien la correa. Huawei incluye un medidor de muñeca porque el ajuste no afecta solo a la comodidad, también forma parte del propio proceso de medición. Una vez colocado correctamente, el funcionamiento es muy sencillo : entré en la función de presión arterial, pulsé para iniciar y adopté la postura indicada, con la muñeca a la altura del corazón y la otra mano sujetando el codo. Después solo queda estarse quieto y no hablar.
Lo siguiente que noté fue cómo el airbag empezaba a inflarse poco a poco alrededor de la muñeca hasta completar la lectura. La medición de la presión arterial se inicia directamente desde el reloj con apenas un par de toques | Foto: Xataka Lo que ocurre durante esos segundos de presión tiene poco que ver con una simple estimación realizada por software. El sistema incorpora un manguito neumático en la propia correa y recurre a medición oscilométrica , el mismo principio básico que utilizan muchos tensiómetros tradicionales. Huawei no fue la primera en meter esta tecnología en un dispositivo de muñeca ni está sola en ese terreno: Omron ya había recorrido ese camino con HeartGuide , que también utiliza un manguito y método oscilométrico.
Sigue siendo, en cualquier caso, una categoría poco habitual entre los wearables actuales. Una de las cosas que más me ha gustado es que Huawei no ha tratado este reloj como si su fuerte enfoque en salud justificara descuidar todo lo demás. El último modelo de la compañía que había probado antes de este fue el Huawei Watch 5 , y aquí vuelvo a encontrar esa sensación de producto bien construido, con buenos materiales, acabados cuidados y varias combinaciones de color. Al compararlo con el D2 , la diferencia física también se percibe enseguida: resulta más fino y ligero en la muñeca .
Puede parecer un detalle menor, pero aquí cobra especial importancia, porque parte de la propuesta consiste precisamente en que podamos olvidarnos de que llevamos un sistema de medición bastante más complejo de lo habitual. El Watch D3 muestra en tiempo real cómo aumenta la presión del manguito durante la medición | Foto: Xataka Huawei podría haberse limitado a enseñarnos el reloj y dejarnos probarlo, pero, como decimos, decidió apoyar la presentación en un estudio desarrollado en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Allí entró en escena el Dr. José Antonio García Donaire, coordinador clínico de la unidad que firma el trabajo.
Ese estudio, eso sí, corresponde al Watch D2 y no al D3 que estamos probando ahora. Su diseño fue “piloto, prospectivo, observacional y comparativo”, con el objetivo de enfrentar sus mediciones a un MAPA tradicional y comprobar además cómo se comportaba en comodidad, adherencia y uso cotidiano. Participaron 50 adultos con hipertensión esencial y tratamiento estable, a los que se colocó en el brazo no dominante un monitor ambulatorio tradicional de presión arterial Spacelabs , utilizado como sistema de referencia, mientras llevaban el Watch D2 en la muñeca contraria durante 24 horas . Ambos dispositivos quedaron programados para realizar mediciones en los mismos periodos: cada 15-20 minutos durante el día y cada 30 minutos por la noche.
Además, los pacientes llevaron un diario de actividad y sueño, de modo que la comparación no se limitaba a una toma aislada, sino a toda una jornada de uso real. El resultado más llamativo aparece en las medias de 24 horas reportadas para el conjunto de los participantes. El monitor Spacelabs registró 126,3/79,5 mmHg y el Watch D2 123,4/76,8, mientras que el estudio reporta una diferencia media de -3,1 mmHg en sistólica y -2,6 mmHg en diastólica. Hay, eso sí, un matiz que conviene tener en cuenta: el protocolo también contemplaba una desviación estándar inferior a 8 mmHg, y en la presión sistólica ese valor se superó tanto en el conjunto de las 24 horas como en los periodos diurno y nocturno.
Donde el Watch D2 sale especialmente bien parado es en algo mucho más fácil de entender fuera de una tabla estadística: la experiencia de llevarlo puesto. Según la encuesta del estudio, el 80% de los participantes calificó su uso como mejor o mucho mejor que el MAPA tradicional, el 75% dijo que interfería poco o nada en sus actividades cotidianas y otro 75% afirmó que lo recomendaría a otros pacientes. Son datos distintos a la precisión, pero igualmente relevantes en un sistema pensado para medir durante horas: cuanto menos moleste, más fácil resulta Todo esto cobra otra dimensión cuando miramos el problema que hay detrás. La OMS estima que en 2024 unos 1.400 millones de adultos de entre 30 y 79 años vivían con hipertensión en el mundo, alrededor del 33% de esa población, y apenas un 23% la tenía controlada.
El organismo la considera además una de las principales causas de muerte prematura en el mundo. García Donaire fue bastante gráfico durante la presentación al describir la situación como "un problemón de salud pública". Dr. José Antonio García Donaire, coordinador de la Unidad de Hipertensión Arterial y Riesgo Vascular del Hospital Clínico San Carlos | Foto: Xataka Una de las funciones que más me llamó la atención es precisamente la que ocurre mientras dormimos.
La monitorización ambulatoria de 24 horas se utiliza para obtener lecturas nocturna s, detectar hipertensión enmascarada o nocturna y observar cómo cambia la presión entre el día y la noche. En ese contexto, que el reloj pueda programar mediciones automáticas durante la noche resulta especialmente interesante. Eso no significa que debamos dejar completamente de lado el MAPA tradicional, pero sí nos ofrece una monitorización menos aparatosa. También hay concesiones claras, y la más evidente está en el agua.
Cuando no estamos midiendo la tensión, puede soportar lluvia o salpicaduras propias del uso cotidiano. Durante una medición, sin embargo, el fabricante nos ha dicho que no es resistente al agua y que los conductos necesarios para inflar el manguito deben mantenerse secos. Tampoco recomienda utilizarlo para nadar, ducharse o sumergirlo. En el evento explicaron que Huawei Care incluye durante dos años una intervención por daños por líquidos, una de pantalla, una de tapa trasera, un recambio de batería y dos sustituciones del airbag.
Eso sí, queda por saber cuánto costará sustituir este último fuera de esa cobertura, si fuera necesario. Huawei quiere que el D3 vaya bastante más allá de la medición individual. Durante la presentación mostró Comunidad de Salud, una función de Huawei Health que permite vincular a familiares y consultar datos como pasos, frecuencia cardíaca, presión arterial, ECG o sueño, además de configurar alertas cuando determinados valores salen de los umbrales establecidos. La compañía también dejó clara su intención de acercar esta gama al terreno sanitario: en Italia prepara su llegada a farmacias y, en España, asegura que trabaja para introducir el dispositivo en ese canal.
En Xataka Llevo cuatro meses con el Oura Ring en el dedo. Mi vida ha cambiado en este tiempo y el anillo me contó algo que mi cuerpo no sabía Después de este primer contacto, me quedo sobre todo con lo fácil que Huawei ha conseguido que parezca algo que, en realidad, es bastante poco corriente. Para hacer una medición con el D3 no necesitamos sacar otro aparato ni colocarnos un brazalete de brazo: aquí llevamos el sistema con nosotros. Eso no significa que podamos sacar todavía conclusiones propias sobre la consistencia de sus mediciones durante un uso prolongado, algo que tendrá que esperar a la prueba completa.
El Huawei Watch D3 llegará el 26 de octubre por 449 euros y, hasta entonces, estas primeras sensaciones son, como mínimo, prometedoras. Imágenes | Xataka En Xataka | Un viaje al “corazón” de Huawei: de la innovación en sus smartwatch a lo que está por venir