Es una de las peores películas de la historia, tan mala que la viuda de su autor pidió que no hicieran ninguna más. Su videojuego de 2004 es todavía peor

Es una de las peores películas de la historia, tan mala que la viuda de su autor pidió que no hicieran ninguna más. Su videojuego de 2004 es todavía peor

Recuerdo cuando mi madre llegó de comprar, seguramente en el Carrefour porque era el que teníamos al lado de casa, y vino con un DVD de El Gato porque las grandes cadenas de supermercados todavía confiaban en el formato físico. Vi aquella película y a ver, yo tendría unos nueve o diez años, pero hay más de una escena que todavía recuerdo y muchísimas frases con las que sigo riéndome, no tengo reparos a la hora de admitir que El Gato de Mike Myers es un placer culpable. Ahora, hablar de una película de los 2000 implica abrir la caja de Pandora, ya que este tipo de adaptaciones siempre llegaban con una adaptación a videojuego bajo el brazo que, por norma general, estaban bastante lejos de los estándares de calidad mínimos. Hay ejemplos que demuestran todo lo contrario, y uno de los más importantes es El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey, el título de Electronic Arts que confirma que estos juegos sí podían rozar el sobresaliente.

Con El Gato no pasó eso, con El Gato te preguntabas después de un rato quién se había atrevido a dar luz verde a un juego con Mike Myers disfrazado de gato gigante con un sombrero de copa enorme. Ojo, la película ya era tan mala (no para mí, todo sea dicho) que la viuda del Dr. Seuss pidió que no se hicieran más live action de sus historias, pero lo que el juego consiguió fue llevar eso al siguiente nivel con un plataformas de desplazamiento lateral que recordaba a Klonoa. ¿Y qué fue lo más increíble? Sí, lo admito: este juego también me encantó. ¿El Gato merecía tener su propio Klonoa?

Que este juego exista solo se puede explicar por la forma en que funcionaba la industria por aquel entonces, ya que se daba por hecho que una película familiar más o menos popular llegaría junto a un videojuego licenciado de dudosa calidad. Lo sorprendente es que a veces el juego debutaba antes que la película y todos conocemos los casos de El Señor de los Anillos: Las Dos Torres y su secuela, pero seguro que nadie se acuerda de El Gato debutando un 4 de noviembre, semanas antes del estreno en cines. Eran otros tiempos, unos en los que no importaban los spoilers ni los adelantos, solo llegar al máximo número de sistemas posibles y estar en las estanterías de cualquier centro comercial. Por eso, El Gato llegó a PlayStation 2, Xbox, PC y Game Boy Advance, y GameCube terminó perdiéndose la fiesta porque Vivendi Universal no marcó bien los plazos del proyecto.

Del desarrollo se encargó Magenta Software, una firma que fue un paso más allá al convertir las escenas de la película en niveles tan locos que ríete tú de la imaginación y la variedad de los grandes plataformas de aquella época. Larry Quinn, interpretado por Alec Baldwin (sí, Alec Baldwin es el villano de la película y del juego), abre de forma accidental la caja mágica del Gato y provoca que la magia modifique toda la casa. A partir de ahí esta se convierte en el hub central con niveles de todo tipo ambientados en un reloj de torre, una nevera, un horno y hasta el motor de un coche, y tu misión como jugador será recorrer cada nivel antes de que vuelva la madre de Conrad y Sally. Sumando las fases bonus hablamos de un juego con una veintena de niveles, enemigos creados específicamente para el juego y, como ya dije, muchos lugares de la casa deformados por culpa de la fantasía de la historia.

Uno de los aspectos más interesantes es que la casa cuenta con un bloqueo de poder, así que despídete de seguir jugando o completar cualquier nivel que desees si no recoges la magia suficiente. Cada nivel cuenta con esferas de magia, llaves que abren niveles bonus para conseguir diamantes (dato: recoger todos los diamantes desbloquea un nivel secreto que, sorprendentemente, sí resulta un desafío) y lo clásico de un juego licenciado: objetos repartidos por el escenario que permiten desbloquear material oficial de la película. El Gato es una cápsula del tiempo hecha videojuego, una que convierte un plataformas infantil que apuesta por un falso 2.5D con cierta profundidad en una forma de continuar la experiencia que acabas de ver en el cine… o en el salón, tal y como hice yo. Lo más curioso llega cuando empiezas a jugar y ves que El Gato se inspira demasiado en Klonoa, tanto que incluso sus semejanzas van más allá de compartir perspectiva lateral y espacios tridimensionales.

El Gato utiliza su paraguas para acabar con las criaturas del escenario y puede atraparlas en burbujas para lanzarlas contra otros enemigos, interruptores u otros elementos del escenario, pero ese mismo paraguas también le sirve para planear y alcanzar zonas alejadas. Es evidente que si pones un juego frente al otro el del Gato de Mike Myers no sale bien parado, pero a ver, ya solo poner a este y a Klonoa en una misma frase tiene mérito, vamos a reconocerle eso. De todas las ideas que podía adoptar un videojuego creado para acompañar una película familiar, me resulta interesante que sus responsables hayan optado por una de las sagas de plataformas más curiosas de Namco, ya que Klonoa nunca ha sido el alumno más popular de la clase. El Gato está muy lejos de la precisión que tenían estos títulos y la calidad de los mismos, pero inspirarse en Klonoa consiguió que tuvieras algo más que saltos y coleccionables aunque el resultado no terminase de convencer a la prensa de la época.

Hace más de 20 años, la crítica lo describió como un plataformas que no consigue retener el interés y que era tan sencillo como repetitivo, así que pasó a formar parte de la lista de trabajos de encargo que no eran mucho más que un acompañamiento. Alec Baldwin es el malo y Nathan Drake es un pez Sé que todo lo que te he contado ya roza el surrealismo, pero aún te quedan un par de datos que ayudarán a traspasar la línea. El primero expande lo que ya te dije antes, y es que Alec Baldwin es el villano de la aventura, pero hay que decir que técnicamente no lo es, el clásico "sí, pero no" de la época. Baldwin pone su cara tal y como hace en la película, pero ni él ni Mike Myers interpretaron a los personajes en esta adaptación.

Chris Edgerly dio voz al Gato y Fred Tatasciore se encargó de interpretar a Baldwin, pero no fueron los intérpretes más reconocidos de la experiencia. Quién sí terminó llevándose el gato al agua (chiste malísimo, pero tenía que ponerlo) un par de años después fue Nolan North, la voz del pez en la pecera en esta adaptación que luego se convirtió en Nathan Drake y David, uno de los villanos del primer The Last Of Us. Por otro lado, lo que sí supo capturar muy bien el juego fue la estética de la película, ya que aprovechó que la cinta de Bo Welch convirtió el mundo del Dr. Seuss en decorados gigantes, colores imposibles y objetos con formas absurdas para aprovechar esa base y expandir todas esas ideas.

Como convirtió muebles y lugares de la casa en niveles completos, los escenarios tenían tuberías, engranajes, juguetes, jabones, champú y un montón de cosas que ves cada día, no importaba tanto la lógica como sí apostar por lo absurdo y lo exagerado. No hace falta decir que no era ninguna locura a nivel técnico, pero sí que me gustaría destacar que ese aspecto exagerado encaja a la perfección con el material original en el que se basa. Como también sucedía en aquellos años, el juego tuvo una versión para el mercado portátil desarrollada por Digital Eclipse, compañía especializada en adaptaciones y títulos para Game Boy Advance. No tenía nada que ver con el título de sobremesa, ya que se trató de un plataformas bidimensional que apostaba por la jugabilidad y la variedad de escenarios, pero era una apuesta solvente que resolvía la necesidad de estar presente en todo tipo de dispositivos.

Han pasado más de 20 años y nadie necesita recuperar El Gato, nadie habla de él y dudo que alguna persona más allá de mí lo incluya en conversaciones centradas en, por ejemplo, plataformas interesantes de la era de PS2 y Xbox. La crítica dejó claro dónde estaban sus límites y a ver, la sombra de Klonoa es tan (imagínate este "tan" con muchísimas a, algo tipo "taaaaaaaaaaaaaan") grande que resulta imposible ignorarla. Pero mira, creo que este merece espacio dentro de la gigantesca montaña de juegos licenciados de los años 2000 por varios aspectos muy interesantes: tenemos a Mike Myers y Alec Baldwin, el original cuenta con la voz de Nolan North y es una cápsula del tiempo hecha videojuego que recoge material de la película y todas las manías de aquella época. No sé quién pensó que El Gato necesitaba un videojuego, pero yo siempre defenderé con mi vida lo buenos que eran los títulos licenciados.

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