Europa se prepara para necesitar mucha más capacidad de cómputo de la que tiene hoy. La expansión de la inteligencia artificial, los servicios cloud y las cargas de trabajo cada vez más exigentes empuja a construir infraestructura a una escala mucho mayor, y Bruselas quiere acelerar ese proceso dentro de la propia Unión. El problema aparece cuando miramos qué hay dentro de esos centros de datos y quién está detrás de las tecnologías que los mantienen funcionando: en varias de las capas más importantes, la UE sigue dependiendo de compañías y cadenas de suministro situadas fuera de sus fronteras. La escala de ese salto ya está sobre la mesa.
La Comisión Europea presentó en junio el Cloud and AI Development Act (CADA ), una propuesta con la que pretende al menos triplicar la capacidad de los centros de datos de la UE durante los próximos cinco a siete años y llevarla a un nivel capaz de cubrir las necesidades de empresas y administraciones públicas de aquí a 2035. No hablamos, por tanto, de triplicar el número de instalaciones, sino la capacidad disponible. El plan todavía debe recorrer el proceso legislativo europeo, pero anticipa una expansión que implicaría una enorme demanda de servidores, chips y toda la infraestructura necesaria para operarlos. Europa quiere crecer sin aumentar su dependencia Ahí es donde esa ambición choca con una realidad bastante menos favorable.
GEA y DECISION calculan que las compañías con sede en la Unión capturan solo el 6% del mercado europeo de semiconductores para centros de datos , el 7% de la fabricación y ensamblaje de servidores y el 8% del valor asociado a infraestructura cloud. Dicho de otra forma, la inmensa mayoría del valor generado por esas capas tecnológicas queda en manos de empresas con sede fuera de la UE. Eso no significa, sin embargo, que todo ese hardware se fabrique fuera de sus fronteras: el informe mide quién captura el valor, no únicamente dónde se produce. Y la dependencia no está concentrada en un único eslabón.
Asia oriental concentra buena parte de la fabricación avanzada de semiconductores, mientras la UE mantiene una fuerte dependencia de empresas estadounidenses en el diseño de chips y el mercado de servidores también está encabezado por fabricantes de fuera de la Unión. Europa conserva, sin embargo, fortalezas extraordinarias: la neerlandesa ASML es actualmente el único fabricante mundial de sistemas de litografía EUV , esenciales para producir los chips más avanzados. El problema está en el conjunto de la cadena y en el ritmo: desde 2021, la demanda europea de sistemas de servidores ha crecido a un ritmo anual del 36%, frente al 20% de la fabricación dentro de la UE. El siguiente escalón tampoco cambia demasiado la fotografía.
La Comisión Europea señala que la cuota de los proveedores de la UE en el mercado cloud cayó del 29% en 2017 al 15% en 2022 y se ha mantenido en torno a ese nivel, mientras tres grandes hiperescaladores no pertenecientes a la Unión concentran más del 70% del mercado europeo. No debemos confundir ese porcentaje con el 8% mencionado antes: GEA mide cuánto valor de la infraestructura cloud capturan compañías con sede en la UE, mientras aquí hablamos de participación de los proveedores de servicios. UN VISTAZO A... CUPRA Se fabrica íntegramente en España, es 100% eléctrico y rompe las normas de la ciudad con más de 440 km de autonomía: así es el nuevo CUPRA Raval Hasta aquí hemos hablado de industria y mercado, pero la dependencia se vuelve más delicada cuando afecta a servicios esenciales.
La Comisión utilizó como ejemplo el intento de Kyndryl de adquirir Solvinity, proveedor de infraestructura para servicios de la administración neerlandesa utilizados por 16,5 millones de ciudadanos. El Gobierno de Países Bajos terminó bloqueando la operación en mayo de 2026 tras evaluar cuestiones relacionadas con el interés público, la autonomía digital y la protección de infraestructuras críticas. En Xataka "Mi Dot es básicamente una extensión de mí": OpenAI quiere que dejemos de hablar con la IA y empecemos a delegarle nuestra vida Ese es el desequilibrio que Bruselas quiere empezar a corregir. La Comisión plantea las propuestas de CADA y Chips Act 2.0 como dos piezas complementarias: una busca facilitar el despliegue de mucha más capacidad de computación y la otra aprovechar esa demanda para reforzar el diseño, la fabricación y la cadena de suministro de semiconductores en la UE.
El objetivo no pasa por aislar el mercado europeo, sino por reducir una dependencia que hoy atraviesa varias de sus capas fundamentales. Imagen de portada | Xataka con Nano Banana En Xataka | Llevamos desde 1918 tratando de descifrar un mensaje en código de la Primera Guerra Mundial. GPT-6 Astra lo ha conseguido