LOS40 México Actualidad 2 de octubre de 1968: la historia y todo lo que no debes olvidar Tlatelolco, estudiantes, represión y memoria: qué ocurrió aquella tarde y por qué, más de cinco décadas después, el grito de “2 de octubre no se olvida” continúa recorriendo las calles Décadas después el 2 de octubre no se olvida / NurPhoto Viviana Hernández Bran Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital en Los40 México, El Eco de LOS40 y W Radio. Activa en Radiópolis desde 2021. Creada : 02/10/2026 - 09:58 GMT-6 Añadir LOS40 en Google Hay fechas que aparecen en el calendario y hay otras que, de alguna manera, se quedan viviendo en la memoria de un país.
El 2 de octubre de 1968 pertenece a las segundas. Han pasado décadas desde aquella tarde en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco , pero basta pronunciar la fecha para que aparezcan algunas de las imágenes más dolorosas de la historia contemporánea de México: estudiantes reunidos, pancartas, soldados, bengalas en el cielo, disparos, personas corriendo y una pregunta que todavía no termina de encontrar todas sus respuestas. La UNAM saca a la luz su catálogo de brujería, ¿qué vas a encontrar en él si lo consultas? El movimiento estudiantil de 1968 no comenzó aquel día.
Tampoco terminó ahí, aunque la represión de Tlatelolco marcó el momento más brutal de una movilización que durante meses había llevado a miles de jóvenes a las calles para exigir libertades, diálogo y el fin de la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad. Por eso, recordar el 2 de octubre no consiste solamente en mirar hacia atrás. También significa preguntarnos qué ocurre cuando un gobierno escucha la protesta como una amenaza, qué sucede cuando la información se convierte en silencio y por qué la memoria puede ser, también, una forma de justicia. Antes de Tlatelolco: cuando los estudiantes comenzaron a ocupar las calles Para entender aquella tarde hay que regresar unos meses.
En el verano de 1968, un conflicto entre estudiantes de escuelas de la Ciudad de México y la intervención de los cuerpos policiacos detonaron una cadena de protestas que pronto rebasó aquel enfrentamiento inicial. La respuesta de las autoridades, lejos de apagar la inconformidad, contribuyó a extenderla entre estudiantes de la UNAM , el IPN y otras instituciones educativas. El país se preparaba, además, para recibir los Juegos Olímpicos de México 1968 . En ese contexto, las movilizaciones crecieron y adquirieron una dimensión política y social mucho mayor. ¿Por qué el 2 de octubre no se olvida? / NurPhoto Ampliar ¿Por qué el 2 de octubre no se olvida? / NurPhoto Cerrar Los estudiantes crearon el Consejo Nacional de Huelga (CNH) , una estructura de representación que reunió a escuelas en paro y que se convirtió en uno de los principales órganos de dirección del movimiento.
Sus demandas no eran una lista abstracta de consignas: pedían libertad para los presos políticos , la desaparición del cuerpo de granaderos, la destitución de funcionarios policiacos señalados por la represión, la derogación de los artículos sobre “disolución social”, indemnizaciones para las víctimas y el deslinde de responsabilidades por los actos represivos. También exigían algo que hoy puede parecer elemental: diálogo público . El movimiento consiguió sacar la discusión de las aulas y llevarla a las calles. Hubo marchas multitudinarias, brigadas que repartían volantes, carteles, mítines y una intensa producción gráfica que permitió a los estudiantes contar su propia versión de los acontecimientos en un momento en que los medios de comunicación estaban fuertemente condicionados por el poder político. ¿Qué pasó el 2 de octubre? / NurPhoto Ampliar ¿Qué pasó el 2 de octubre? / NurPhoto Cerrar Era un México joven que estaba aprendiendo a hacerse escuchar.
Y el poder, mientras tanto, respondía con una presencia cada vez mayor de policías y militares. La ocupación militar de Ciudad Universitaria el 18 de septiembre y la intervención de instalaciones del IPN fueron algunos de los episodios que precedieron al desenlace de Tlatelolco. Entonces llegó octubre. 2 de octubre: Tlatelolco y una tarde que cambió la historia La tarde del 2 de octubre de 1968 , miles de personas se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas . No estaban ahí solamente estudiantes: también había profesores, familias, trabajadores, vecinos y otras personas que acudieron al mitin convocado por el Consejo Nacional de Huelga.
Diversas investigaciones estiman que eran varios miles de asistentes. Mexicana es elegida por la NASA por el proyecto de eliminar el dióxido de carbono de la Luna El Ejército se encontraba alrededor de la plaza. También había integrantes del Batallón Olimpia , un grupo cuyos miembros se infiltraron entre los asistentes y que se identificaban mediante un guante o pañuelo blanco. Algunos se ubicaron en el edificio Chihuahua, donde se encontraban oradores y periodistas.
Poco antes de las seis de la tarde, cuando el mitin estaba por concluir, un helicóptero sobrevoló la plaza y aparecieron luces de bengala. Después llegaron los disparos. La escena se convirtió rápidamente en confusión. Soldados, integrantes del Batallón Olimpia y asistentes quedaron involucrados en un intercambio de fuego cuyo origen y desarrollo fueron durante años objeto de versiones oficiales, testimonios contradictorios e investigaciones posteriores.
El Archivo General de la Nación conserva, entre otros documentos y testimonios, relatos de personas que estuvieron ahí y describieron la presencia de hombres armados con distintivos blancos y las detenciones posteriores. 2 de octubre no se olvida / NurPhoto Ampliar 2 de octubre no se olvida / NurPhoto Cerrar Lo que siguió fue una operación represiva: personas intentaron escapar de la plaza y refugiarse en los edificios cercanos; otras fueron detenidas y trasladadas a instalaciones policiales y penitenciarias. El número exacto de víctimas mortales nunca quedó establecido de manera definitiva. Investigaciones y fuentes históricas han ofrecido cifras distintas, mientras que durante años las autoridades manejaron números mucho menores. Por eso, más que repetir una cifra como si fuera incontrovertible, resulta importante reconocer que el saldo de muertos, heridos y detenidos continúa siendo parte de una disputa histórica y documental .
Lo que sí está documentado es la dimensión de la represión y el papel de las fuerzas del Estado en aquella jornada. Y también está documentado algo que durante mucho tiempo resultó difícil de mirar de frente: los acontecimientos de Tlatelolco fueron acompañados por una estrategia de control de la información y por una larga disputa sobre la manera en que debía contarse lo ocurrido. ¿Por qué el 2 de octubre sigue presente más de 50 años después? Porque una herida histórica no desaparece simplemente porque pasen los años. Después de Tlatelolco, el Consejo Nacional de Huelga continuó sus actividades durante algunas semanas hasta que el movimiento estudiantil se disolvió formalmente en diciembre de 1968.
Pero las ideas que habían llevado a miles de jóvenes a las calles no desaparecieron con la clausura de las movilizaciones. Jacobo Grinberg, el científico mexicano que desapareció sin dejar rastro desde 1994 Con el paso del tiempo, el movimiento estudiantil de 1968 comenzó a ocupar un lugar central en la memoria política y social de México. Investigadores han señalado que su recuerdo se relacionó con las luchas posteriores por las libertades civiles, la democratización y el derecho a exigir responsabilidades al poder, aunque también existe debate académico sobre cómo debe interpretarse exactamente ese legado. Lo que ocurrió el 2 de octubre / NurPhoto Ampliar Lo que ocurrió el 2 de octubre / NurPhoto Cerrar Por eso cada 2 de octubre vuelven las marchas.
Vuelven las fotografías. Vuelven los nombres. Vuelven las consignas. Y vuelve una frase que, con el tiempo, dejó de pertenecer únicamente a quienes estuvieron en Tlatelolco: “2 de octubre no se olvida” .
No se trata solamente de una consigna. El propio Archivo General de la Nación la identifica como una expresión contra el olvido, la impunidad y la amnesia colectiva, mientras que sus fondos documentales sobre el movimiento de 1968 forman parte de los esfuerzos por preservar el acceso a la información y el derecho a conocer lo ocurrido. Recordar también es una forma de preguntarnos Tal vez esa sea una de las razones por las que Tlatelolco continúa siendo una conversación incómoda. Porque recordar el 2 de octubre de 1968 no significa convertir el pasado en una pieza de museo.
Significa reconocer que las libertades que hoy parecen cotidianas, manifestarse, organizarse, expresarse, cuestionar a las autoridades y exigir rendición de cuentas , también tienen una historia. Y esa historia está hecha de personas. De jóvenes que tenían nombres, familias, amigos, planes y una vida que no imaginaban que podía cambiar en una tarde. También está hecha de quienes sobrevivieron y durante décadas contaron lo que vieron.
De periodistas, investigadores, fotógrafos, escritores y familiares que insistieron en conservar testimonios. De archivos que comenzaron a abrirse para que documentos que alguna vez estuvieron clasificados pudieran ser consultados públicamente. Tlatelolco nos recuerda algo incómodo pero necesario: la memoria no es solamente recordar lo que ocurrió; es decidir qué hacemos con aquello que recordamos . Por eso, cada año, cuando octubre vuelve a comenzar, México vuelve la mirada hacia aquella plaza.
No para quedarse atrapado en 1968. Sino para no permitir que el paso del tiempo convierta la tragedia en silencio. El 2 de octubre no se olvida porque olvidar también puede ser una forma de repetir la historia. Tlatelolco CDMX / Sergio Mendoza Hochmann Ampliar Tlatelolco CDMX / Sergio Mendoza Hochmann Cerrar