Nunca he llegado a ver una opinión consensuada sobre si el Episodio I de la saga cinematográfica de Star Wars merece la pena o no. He hablado con gente que siempre le ha encantado y otros que prefieren olvidarla de su memoria para siempre. En mi caso, un motivo por el que no me importa verla una y otra vez es principalmente por toda la parte que transcurre en Tatooine y más concretamente por la emocionante carrera de vainas, que después de 27 años me sigue pareciendo de los momentos más memorables de toda la franquicia. Con el fin de vivir una experiencia similar, además de recordar viejos tiempos con el mítico Star Wars: Episode I Racer, lo cierto es que tenía bastantes ganas de ponerme al volante de los vehículos de Star Wars: Galactic Racer, el nuevo juego de carreras de este aclamado universo de ciencia ficción.
Desde su primer tráiler de presentación ya me generó una gran expectación y lo cierto es que las ganas de jugar no han parado de aumentar cada vez que le dedicaba más horas. Aun así, tampoco tenía claro qué me iba a encontrar más allá de recorrer una serie de pistas a una velocidad de infarto, de ahí que lo que más me haya chocado haya sido el hecho de que estamos frente a un roguelite puro y duro en el caso de su campaña, que viene a ser su modo de juego principal. Puede ser sorprendente que se haya optado por este tipo de propuesta, aunque es innegable que tras jugar a fondo te das cuenta de que le sienta como un guante y se convierte en el mayor aliciente para que quieras disputar una partida tras otra. Cuando explotar en mil pedazos no supone el final La trama de este título nos sitúa antes de los acontecimientos del Episodio VII, en un momento en el que el Imperio ya no domina la galaxia y la Nueva República está intentando reconstruirse.
Eso ha llevado a un grupo de corredores y amantes de la velocidad, las apuestas y la diversión a crear la Liga Galáctica, una intensa y frenética competición de carreras ilegales para demostrar quién es el más veloz de la galaxia. Entre ellos está Shade, el protagonista, y que se involucra en este entuerto en busca de la venganza y la gloria. Aunque al principio da la impresión de que el argumento será relevante, no tardas en descubrir que es una mera excusa y que lo más importante de todo es simplemente ganar cueste lo que cueste en cualquiera de las carreras que se disputen. De hecho, al llegar a cada planeta puedes moverte libremente por una zona en la que los diferentes corredores están hablando entre ellos, aunque en realidad, por muy espacioso que pueda resultar este lugar, lo único que puedes hacer es acudir a una tienda para mejorar tu vehículo.
Cuando ya está todo listo te hacen entrega de una ficha que es indispensable para participar en la Liga Galáctica, de manera que el perder supondrá que la ficha desaparecerá y estarás obligado a empezar desde el principio. Es ahí uno de los motivos por los que se puede considerar a este juego como un roguelite, porque la derrota no implica empezar todo desde cero, sino que vas desbloqueando más características y obteniendo monedas que se pueden intercambiar por mejoras o diseños permanentes, lo que hará que a la larga los vehículos se vuelvan más potentes. Asimismo, al iniciar la competición se generará un mapa aleatorio con diferentes rutas por las que te puedes decantar. Siempre podrás tomar la que prefieras, lo que supone una excelente manera de ir mentalizándote de los diferentes desafíos que te tocará superar, dependiendo de las recompensas que quieras llegar a obtener o de la dificultad que estés dispuesto a afrontar.
En cualquier caso, os puedo asegurar que este proceso lo vais a tener que repetir infinidad de veces porque los adversarios no bajarán la guardia jamás y serán hábiles corredores que te obligarán a dominar a la perfección los vehículos. Partiendo de esta base, la mayoría de competiciones consistirán en simples carreras con el fin de obtener el mejor puesto en una serie de vueltas. Dependiendo de la posición, recibirás a cambio una cierta cantidad de créditos para utilizarnos en la tienda, pero también mejoras para distribuirlas en el turbo, las curvas, la resistencia, etc. Además, también se pueden conseguir partes que se pueden instalar y otorgan bonificaciones dependiendo de la forma de pilotar, lo que influye en la manera de jugar de cada uno, y hasta otras habilidades que pueden inclinar la balanza a tu favor en los momentos más peliagudos.
La ventaja de las carreras comunes es que no importa si quedas el primero o el último, dado que esto solo afecta a los premios que se entregan posteriormente. Naturalmente, estos son peores que el resto de tipos de carreras que pueden resultar más arriesgadas, como las que son a contrarreloj que te obligan a llegar a la meta en un tiempo límite y sobre todo las que son duelos a muerte, porque en este caso cada pocos segundos se va eliminando al último corredor hasta que solo queden tres. Por lo tanto, si en los demás tipos de competiciones que no son las carreras estándar no cumples el objetivo, te eliminan o pierdes todas las reapariciones, perderás la ficha de la liga y te tocará empezar de nuevo, sin importar la cantidad de carreras y planetas que hayas superado hasta ese momento. Es esa sensación de no querer fallar estrepitosamente la que te mantiene la llama viva y con unas ganas descomunales de esforzarte al máximo en ser el ganador, aprenderte los circuitos y no dar tregua a tus contrincantes, sobre los que he de insistir que son unos huesos excesivamente duros de roer.
Sin embargo, el que tu vehículo vuele en mil pedazos es más fácil de lo que parece. Aquí no pilotas las vainas, sino landspeeders y motos que se desplazan a una velocidad tan brutal que más te vale tener unos reflejos infernales, porque cualquier impacto contra un muro puede resultar tu perdición. Sobre todo porque los más duros, ya sean de lleno o casi por completo contra un muro o cualquier obstáculo, hará que tu vehículo se haga añicos, al igual que si otro competidor te empuja demasiado fuerte, haciéndote perder unos segundos tremendamente valiosos que probablemente te coloquen al final de la clasificación o supongan que ya no tienes nada que hacer para ser el vencedor. A esto se suma el hecho de que recibir demasiados daños puede provocar que el vehículo falle y le surjan taras permanentes o pierdas mejoras por el camino, aunque lo más importante de todo es el límite de reapariciones por carrera.
Claro está, alguien podría pensar que lo suyo es aflojar la velocidad para reaccionar mejor, pero el problema es que los rivales también son capaces de ejecutar sus turbos o el Ramjet, una capacidad que provoca que el vehículo salga disparado más de lo normal, pero procurando que no se sobrecaliente para que no explote. Y a veces no te queda más opción que emplearlo en pasillos extremadamente estrechos, con lava, ácido u otros elementos perjudiciales. Y lo peor es que hay veces que vas a tanta velocidad y hay lugares tan oscuros, que no termina de quedar muy claro si se avecina una curva o algo que debas esquivar, de ahí que la haya liado parda en multitud de momentos por no fijarme bien en lo que tenía delante o por no reaccionar a tiempo. En cualquier caso, tampoco me ha importado porque la jugabilidad es tan adictiva que cualquier excusa es buena para ponerte a jugar sin parar, y más si sabes que de la derrota puedes sacar algo positivo como más mejoras y conocimientos de cómo son las diferentes y numerosas pistas.
La competición tiene cuerda para rato Solo con la campaña verás cómo las horas pasan volando sin que te acabes percatando de ello. Sin embargo, no es la única manera de pasar el rato a los mandos. Ahí es donde entra en escena el modo arcade, el que será la perdición de aquellos que busquen una experiencia más clásica, porque aquí es donde puedes pilotar las vainas siempre que quieras en circuitos tan míticos como Mos Espa. De hecho, los personajes de las carreras de vainas son exactamente los mismos que los originales, como Quadinaros, Gasgano y por supuesto Sebulba, cada uno con sus respectivos vehículos.
En este caso, el modo arcade ofrece una amplia variedad de carreras, entre algunas comunes y otras contrarreloj en las que debes pilotar un vehículo concreto con una serie de características preestablecidas, aunque también hay otras especializadas en poner a prueba tu habilidad a la hora de esquivar el ácido, el fuego o el hielo. Independientemente de la elección, todas vienen con tres tiempos marcados correspondientes a una medalla de oro, plata o bronce, y podéis tener garantizado que la única manera de hacerte con la primera de ellas es siendo un auténtico experto, sin fallar jamás ni una curva y empleando los turbos en el momento más oportuno, de lo contrario será imposible desbloquearlas, por mínimo que sea el fallo. Por otro lado, están las ubicaciones, un modo de juego en el que dejas a Shade de lado para encarnar a cualquiera de los otros pilotos de la liga para participar en una competición de cinco eventos. Los vehículos, partes mejoradas, habilidades, etc., ya vienen establecidas de serie acordes a la personalidad de cada uno, así que supone una manera distinta de disfrutar de la experiencia porque hay que admitir que se siente muy diferente jugar con unos u otros.
Y tienes el aliciente de que si quedas primero recibirás a cambio una gran cantidad de recompensas para potenciar los vehículos de la campaña. Finalmente, el multijugador, aunque solo he tenido la oportunidad de probarlo brevemente, tengo clarísimo que se puede convertir en un pozo de horas. Al igual que en ubicaciones, puedes participar en una competición de cinco carreras con vehículos que vas mejorando sobre la marcha dependiendo de la posición que vayas alcanzando. La diferencia reside en las apuestas y los patrocinadores, porque son los que le otorgan un toque más emocionante a la competición al obligarte a demostrar si eres alguien muy osado o más precavido.
Eso mismo se debe a que antes de empezar cada carrera tendrás a unos patrocinadores que te otorgarán bonificaciones si cumples los objetivos que te veas capacitado de llevar a cabo, mientras que las apuestas consisten en determinar en qué rango de posición crees que vas a quedar. El acertar te recompensará con más mejoras adicionales cuya calidad dependerá de si has sido de los primeros, por la mitad o de los últimos. Es más, en la última carrera también deberás apostar por el jugador que creas que quedará primero para recibir una buena suma de créditos y experiencia para desbloquear más funciones del multijugador. No obstante, los que busquen algo más inmediato tienen a su disposición las carreras rápidas, ya sea con landspeeders y motos o con las vainas, que en su caso también cuentan con su propio campeonato de cinco carreras como el indicado previamente.
Personalmente, a medida que iban pasando los días, lo único que pensaba era en aprovechar mis ratos libres para meterme de lleno en la Liga Galáctica, porque puede que a veces resulte un tanto desesperante estrellarte y empezar de nuevo o ver cómo todos los rivales te superan, pero la descarga de adrenalina que te otorga al jugar es algo que hacía tiempo que no sentía al ponerme frente a un juego de carreras tan asombroso. En VidaExtra | Es responsable de la muerte de 155 mil millones de personas en Star Wars, pero se convirtió en el hazmerreír en las secuelas En VidaExtra | Tras pegarse un batacazo galáctico en cines, el mandaloriano más querido de Star Wars busca la redención en Disney Plus En VidaExtra | Natalie Portman estaba convencida de que todos creían que era una actriz horrible tras aparecer en las precuelas de Star Wars