Es el mejor piloto de la parrilla. El más veloz. Las mejores manos. Solo necesitaba un coche a su altura.
Y con la evolución presentada por Red Bull en la carrera de Bakú, Verstappen ya tiene las alas para volar. Y voló. En Azerbaiyán, solo unos problemas de motor le frenaron y pese a ello, acabó peleando por el triunfo. Una semana más tarde, Max Verstappen conquistó la pole en el GP de Bahrein de F1 que se disputa en Malasia, en Sepang.
El dato es muy relevante, ya que Max Verstappen logró este sábado su primera pole del año, algo que es noticias. Y dice aún mucho más que el otro Red Bull, de un gran Isack Hadjar, acabara tercero. El progreso del equipo de Milton Keynes es real. Se vio en Bakú y se confirmó en Sepang.
Y ahora, la duda está en saber si Max podrá ganar este domingo y pelear por poles y triunfos en lo que queda de curso, a la espera de las ansiadas evoluciones de Mercedes, que no han desarrollado su coche desde Canadá debido a la presión del techo presupuestario. Max Verstappen no dio opción. Desde el viernes, que se vio el potencial del coche de las bebidas energéticas. Pero se esperaba mucha más igualdad.
Y no la hubo. Kimi logró la pole por 0"298 ante Hamilton, que compartirá primera línea de nuevo con su viejo enemigo, Lewis Hamilton, recordando al polémico año 2021. Y Hadjar, compañero de Max, fue tercero a 0"428, pero tenía una sanción de 5 puestos que le llevará a salir 8º. Mientras, el líder del Mundial, Kimi Antonelli, que se metió en un lío al exceder los límites de pista en Q2 (tuvo que gastar una goma más y quedarse con un juego nuevo para Q3) saldrá desde el 4º lugar tras quedarse a medio segundo. ¡Medio segundo!
El coche dominador, estuvo lejos esta vez, mucho más de lo esperado ante un Leclerc que fue 5º por delante de los dos McLaren, 6º y 7º con Norris y Piastri, respectivamente. Y Russell, el 2º en el Mundial, solo pudo ser 8º. Pero atención, porque no es oro todo lo que reluce. En este Gran Premio, la clasificación y la pole importan mucho menos que en otros.
La clave en esta cita es la gran degradación de los neumáticos. El que logre gestionarlos mejor, se llevará el gato al agua este domingo, con la amenaza de lluvia de siempre en Sepang, algo impredecible, y es que en cualquier momento, en un cielo despejado se puede generar una nube que lo cambie todo y que azote con fuerza. En ese sentido, se espera una carrera que podría ser a dos paradas, con diversidad estratégica. Y aquí, hay otro punto crucial a tener en cuenta: el pit lane de Sepang es muy largo y aprovechar un coche de seguridad para hacer una parada puede darte muchísimo, entre 12 y 13 segundos.
Y la lluvia, por su fuerza, podría originar banderas rojas en las que cambiar de gomas gratis. Con todos esos elementos en juego, la lucha se antoja impredecible. Lo que sí parece claro es que esta vez, Max Verstappen sí cuenta con una máquina a su altura para exhibir sus talentosas manos, domo lo hizo en una clasificación en la que no tuvo oposición, en la que dominó de principio a fin, como ocurrió en Q3. En el primer intento de Q3, Verstappen superó en tres décimas a su compañero Hadjar, y en 0"495 a Hamilton.
Le metía medio segundo a Piastri y seis décimas a Leclerc. ¿Y los Mercedes? Russell era séptimo a siete décimas y Antonelli, sin tiempo por haber cometido un error en Q2 que le obligó a gastar otro juego de gomas que no esperaba. El líder del Mundial se metía en un lío y debía jugársela a una sola bala final en Q3. Verstappen volía atacar y mejoraba su giro final en más de una décima.
Pero ya nadie podía superarlo.