El equipo que creó GTA tomó dos caminos. Uno lleva a GTA 6, y el otro acaba de demostrar que aún podemos hacer videojuegos con la magia de Dreamcast

El equipo que creó GTA tomó dos caminos. Uno lleva a GTA 6, y el otro acaba de demostrar que aún podemos hacer videojuegos con la magia de Dreamcast

Quedan apenas unas semanas para tener GTA 6 entre nuestras manos y, aunque lanzamientos recientes ayudan a frenar esa obsesión, es difícil quitarse a ese gigante de la cabeza. Se agarra a cada neurona porque, a falta de probarlo para constatar cuánto merece ese lugar, no deja de ser el videojuego más grande, caro y tecnológicamente ambicioso que se haya creado nunca. A ojos de cualquiera con dinero para invertir en esta industria, desde luego es el camino a seguir. Lo que esos millonetis no contemplan es que, en realidad, existe otro camino, el del amor por los videojuegos más allá de la grandilocuencia.

Un camino que, de hecho, parte del mismo punto. Del momento en el que los creadores de GTA se separaron y, mientras unos siguieron adelante con la franquicia, otros decidieron que otro tipo de industria era posible. Que esa pasión es incapaz de entenderse a no ser que, como mínimo, haya un Sniper Dan en él. Necesitamos más juegos como Sniper Dan Como si fuese uno de aquellos experimentos de la época de Dreamcast en el que una idea de diseño termina dando forma a todo lo demás, Sniper Dan comienza con una simple pregunta: ¿para qué puede servir un arma si no la utilizas para lo que realmente fue creada?

El resultado es uno de esos simpáticos indies que, no por hacer menos ruido, resulta menos recomendable. Partiendo de abrumar al jugador con una imagen lo más recargada posible, el juego de Denki se acuerda de las horas que pasábamos frente a cualquiera de las páginas de un ¿Dónde está Wally? y convierte sus escenarios en la excusa que esas armas inútiles necesitan. Aquí no disparas ni a personas ni a animales, sino que utilizas su poder de fuego para ayudar a la gente. La gracia del asunto, como ya habrás imaginado, no se limita a la precisión, aunque también se acuerde de tanto en tanto de ella, sino a tu agilidad a la hora de mirar al escenario y saber reconocer los patrones que requiere cada encargo.

Si hay alguien que quiere limpiar su jardín de malas hierbas, eso es precisamente lo que deberás buscar, apuntar y disparar. Si otro se queja de que un pájaro le ha robado su sombrero, quítaselo de un cholazo. De la mano de varios escenarios que invitan a completar retos en el menor tiempo posible, buscar coleccionables, modificar el escenario con efectos dominó que muestren algo oculto a simple vista, o incluso ser lo más ágil posible para solucionar una misión que sólo durará unos segundos en pantalla, Sniper Dan se convierte en una de esas experiencias tan entrañables y divertidas en las que, puestos a poner pegas, sólo puedes pedir más. El otro camino de los creadores de GTA Resulta especialmente curioso que, aunque haga años desde que el equipo de Denki partiese peras con GTA, en una época en la que aún eran más DMA Design que Rockstar, la razón detrás de esa marcha se haya mantenido tan firme.

Decían querer huir de los despachos, de las fórmulas encorsetadas y del producto. Querían hacer juegos más pequeños, construidos alrededor de una idea que permitiese experimentar al máximo sin estar pendientes del peso de una celda concreta en una tabla de Excel. Si algo nos enseñó aquella época de Dreamcast en la que parte del equipo jugueteaba con su kit de desarrollo a la espera de hacer lo propio con PS2 y GTA 3, si algo sigue manteniendo a pies juntillas la fórmula de Nintendo, es que la industria del desarrollo necesita más oportunidades para juntarse alrededor de una mesa y que alguien pregunte: ¿y si hacemos un juego sobre esto? El resto, desde cómo evolucionan los escenarios con disparos específicos hasta cómo ese trabajo bien hecho se convierte en recompensas que mejoren el rifle de francotirador con el que realizas todos los encargos, parte de una simple pregunta a la que le sigue un camino cimentado sobre el diseño de videojuegos como máxima.

Sería un error crear ahí una competición, más aún cuando uno está construido sobre ladrillos de oro y otro se sostiene sobre migajas de genialidad que, como en el reciente cierre de los creadores de esa joya llamada Card Shark, entrega una bofetada de realidad tras otra semana a semana. No hay un camino bueno y otro malo, simplemente son caminos distintos y, por lo único que deberíamos luchar, es porque ambos sigan adelante para que cada uno tome el que más le apetezca. Mientras haya un GTA en camino y un Sniper Dan en Steam, podemos respirar tranquilos. En 3DJuegos | Por si un nuevo Uncharted fuera poco, hay un montón de juegazos recién salidos del horno de los que no has oído hablar

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