Octubre es para muchos hogares el momento de volver a encender la calefacción después de varios meses. Pero cuidado, porque podrías hacerlo mal y, en lugar de encontrar el confort y la comodidad, acabar aumentando el consumo. Hablamos de poner el termostato a una temperatura demasiado alta pensando que así la vivienda se calentará antes. Cuando llegamos a casa y tenemos frío, muchas veces se cae en el error de subir directamente la calefacción a 25 o 26 grados.
Sin embargo, esto es un error, y no va a hacer que el aparato caliente más rápido. Hay que tener en cuenta que su función es mantener la temperatura objetivo, por lo que establecer una cifra excesivamente elevada puede hacer que el sistema permanezca funcionando durante más tiempo y termine aumentando la factura. Por eso, lo recomendable es mantener la temperatura de la vivienda alrededor de los 20 o 21 ºC para conseguir un nivel adecuado de confort con ropa apropiada. Además, estima que cada grado adicional puede incrementar aproximadamente un 7 % el consumo energético destinado a climatización. ¿Qué temperatura debes poner?
La clave no está en intentar convertir la casa en un horno durante unos minutos, sino en utilizar la calefacción de acuerdo con las horas en las que realmente estamos en casa. Por ejemplo, si llegamos a una vivienda que está a 18 ºC, colocar el termostato directamente a 25 ºC no se traduce en que vaya a alcanzar los 21 ºC mucho más rápido. El sistema seguirá aportando calor según sus propias características y las de la instalación, mientras que estamos estableciendo una temperatura final mucho más elevada de la que realmente necesitamos. Una configuración en el entorno de 20 o 21 ºC suele ser suficiente para mantener una temperatura confortable durante el día.
También conviene evitar los cambios bruscos y aprovechar la programación del termostato cuando el sistema la permita. Esto es especialmente importante en octubre, cuando las temperaturas exteriores todavía pueden variar mucho entre el día y la noche. No todos los días será necesario utilizar la calefacción durante las mismas horas. ¿Hay que apagarla por la noche? Dejar la calefacción encendida toda la noche por miedo a pasar frío es otro de los errores que se deben evitar.
En esta línea, lo recomendable es tenerla encendida solamente cuando ocupemos la casa activamente, y dejarla apagada durante las horas de sueño. De hecho, para dormir, una temperatura entre 15 y 17 grados es suficiente, aunque, como es obvio, dependerá de la zona y de las condiciones de la vivienda. En casas con un aislamiento deficiente puede ser necesario mantener una temperatura mínima, pero eso nunca debería ser poner los 20 o 21 grados que establecemos durante el día. Otros factores El aislamiento, la orientación de la vivienda, la superficie acristalada, la temperatura exterior y el propio sistema de calefacción tienen una influencia directa sobre el consumo, y es por eso que tampoco existe una temperatura universal que sirva exactamente igual para todas las casas.
Una vivienda bien aislada puede conservar el calor durante mucho tiempo después de apagar la calefacción, mientras que otra con pérdidas importantes necesitará más tiempo de funcionamiento. Como último consejo, hay que dejar claro que también ayuda bajar las persianas por la noche y cerrar las cortinas, sobre todo cuando hay ventanas que generan una sensación de frío. Por suerte, la tarifa regulada de gas, tal y como anunciamos ayer, ha sido modificada, de modo que se pretende contener.