Era solo el primer partido de pretemporada, pero ya había ánimos calientes en el choque entre Detroit Pistons y Phoenix Suns. En lo que a priori debería haber sido una noche sin demasiada tensión para ir cogiendo ritmo, John Collins y Dillon Brooks tardaron menos cinco minutos en encararse en un encontronazo que podría haber ido a mayores de no ser por la intervención del resto de sus compañeros, y que demostró que hay quien llega con ganas de problemas incluso al primer día de colegio. Todo empezó a forjarse al margen del balón, pues, mientras sus compañeros atacaban, Collins trató de ganar la posición cerca del aro pero se encontró con un Brooks muy físico y agresivo. El ala-pívot cayó al suelo y recibió varios contactos por parte del de los Suns que le hicieron alejarse del aro, y cuando volvió a la zona para capturar un rebote fue recibido con una falta del canadiense, que siguió golpeando incluso cuando ya había cometido la personal.
Y fue ahí cuando estalló. DILLON BROOKS AND JOHN COLLINS GET CHIPPY 5 MINS INTO PRESEASON GAME 🤯 https://t.co/ZQQmNF0qYM — Bleacher Report (@BleacherReport) October 5, 2026 Collins arremetió contra Brooks y llegó incluso a llevarle la mano al cuello en actitud amenazante, lo que hizo a todos los presentes entrar a separarlos antes de que la cosa fuer a mayores. Dillon, por su parte, mantuvo su actitud risueña a fin de sacar a su rival del encuentro, algo que, al menos durante este tramo, consiguió. Tras la revisión, los colegiados sancionaron con una falta flagrante de tipo 1 al de los Pistons, mientras que el de los Suns recibió una técnica.
Por suerte, los ánimos se calmaron tras este encontronazo, y ambos pudieron seguir jugando con normalidad hasta que sus entrenadores decidieron mandarlos al banquillo para, como es habitual en este tipo de encuentros, dar minutos a los menos habituales. El choque acabó cayendo finalmente del lado de Detroit, que se impuso por 109-107 en una noche que sirvió principalmente para quitarse el óxido de encima y dar su dosis de protagonismo a los hombres de fondo de armario. Entre ellos, quien se acabó llevando los focos fue Ebuka Okorie, número 17 del Draft, que se encargó de dar la victoria a los suyos con una bandeja a falta de 5,8 segundos para el final.