La economía argentina atraviesa una situación marcada por fuertes contrastes. Mientras el Gobierno de Javier Milei destaca la desaceleración de la inflación y la mejora de determinados indicadores macroeconómicos, el número de empleadores registrados continúa retrocediendo, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas vinculadas al mercado interno. Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, Argentina pasó de alrededor de 512.357 empleadores registrados a unos 481.015. La diferencia supone una reducción neta aproximada de 31.342 empleadores , equivalente a algo más del 6%.
Esta cifra no implica necesariamente que más de 31.000 sociedades hayan quebrado de manera formal. El dato refleja la diferencia entre los empleadores que desaparecen de los registros o dejan de contar con trabajadores declarados y aquellos que se incorporan durante el mismo periodo. La dimensión del retroceso cobra especial relevancia porque afecta a actividades intensivas en mano de obra y estrechamente relacionadas con el consumo interno , como el comercio, la industria manufacturera, el transporte y diferentes servicios. Argentina cuenta con más de 31.000 empleadores registrados menos que antes de la llegada de Milei al Gobierno Comercio e industria concentran buena parte de la caída El comercio aparece como la actividad que registra una de las mayores reducciones en el número de empleadores desde noviembre de 2023, con aproximadamente 8.758 unidades menos.
Le siguen el transporte y almacenamiento, con unas 6.915; la industria manufacturera , con alrededor de 4.158; las actividades inmobiliarias, con unas 4.150; y los servicios profesionales, científicos y técnicos, con aproximadamente 2.682. La evolución muestra que la reducción del tejido empresarial no está limitada exclusivamente a las fábricas, sino que alcanza a una parte considerable de las actividades vinculadas al funcionamiento cotidiano de la economía. Sector Reducción aproximada de empleadores Comercio 8.758 Transporte y almacenamiento 6.915 Industria manufacturera 4.158 Servicios inmobiliarios 4.150 Servicios profesionales, científicos y técnicos 2.682 Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca 2.437 El deterioro empresarial también tiene su reflejo en el mercado laboral. Durante el mismo periodo se contabilizó una reducción de cientos de miles de trabajadores registrados en unidades productivas.
La industria manufacturera figura entre los sectores más afectados, con una pérdida superior a los 100.000 puestos, mientras la construcción y el transporte también han registrado importantes ajustes de empleo. La reducción del número de empleadores se produce al mismo tiempo que retrocede el empleo formal en sectores clave de la economía El mercado interno, bajo presión Una de las claves para explicar el cierre de empresas en Argentina se encuentra en las profundas modificaciones introducidas en la economía desde finales de 2023. El programa económico de Javier Milei ha incluido un importante ajuste del gasto público, cambios en los subsidios, modificaciones regulatorias y una progresiva apertura de la economía a los productos procedentes del exterior. La mayor presencia de bienes importados incrementa la competencia para determinadas compañías nacionales.
Esta apertura puede favorecer una mayor oferta para los consumidores y reducir determinados precios, pero también obliga a los productores argentinos a competir con mercancías extranjeras en un contexto de costes internos todavía elevados. A este escenario se suma el comportamiento del consumo interno . Aunque algunos indicadores han registrado recuperaciones puntuales, numerosas empresas siguen operando en un mercado en el que los hogares continúan controlando cuidadosamente sus gastos. Para las pequeñas y medianas compañías, especialmente aquellas que dependen exclusivamente del mercado doméstico, la combinación de ventas débiles, costes elevados, financiación exigente y mayor competencia exterior puede convertirse en un obstáculo difícil de superar.
La inflación cae, pero aparecen señales de enfriamiento El principal cambio de la economía argentina durante los últimos años ha sido la fuerte desaceleración de la inflación respecto a los máximos alcanzados antes y durante los primeros meses del actual Gobierno. El descenso de las tasas mensuales de inflación ha permitido avanzar en la estabilización macroeconómica, pero esa mejora no supone automáticamente que todos los sectores económicos se recuperen con la misma intensidad. El PIB mantuvo durante 2026 un crecimiento interanual respecto a los niveles del año anterior, aunque determinados registros trimestrales y mensuales han mostrado señales de debilidad. La producción industrial también continúa siendo uno de los principales puntos de atención.
La menor actividad de determinadas fábricas tiene un impacto directo sobre el empleo, las empresas proveedoras y las economías locales que dependen de estos centros productivos. Indicador Situación PIB interanual, segundo trimestre +2,0% PIB trimestral desestacionalizado -0,6% Actividad económica interanual, julio -1,4% Actividad frente al mes anterior -2,9% Producción manufacturera, julio -5,0% Desempleo, segundo trimestre 7,9% Pobreza, primer semestre 32,3% La estabilización de los precios avanza con mayor rapidez que la recuperación de determinadas áreas del consumo, la industria y el empleo El empleo formal, otra de las claves La situación de las empresas argentinas no puede analizarse al margen del mercado laboral. El desempleo se situó cerca del 8% durante el segundo trimestre de 2026, mientras la informalidad continúa ocupando un importante espacio dentro del mercado de trabajo. Esta cuestión resulta especialmente relevante porque un aumento del empleo informal puede reducir el impacto estadístico de la pérdida de determinados puestos de trabajo sin impedir el deterioro de las condiciones laborales.
Los trabajadores informales carecen en muchos casos de las coberturas asociadas al empleo registrado y disponen de una menor protección frente a situaciones de desempleo, enfermedad o jubilación. La precariedad laboral también puede afectar al consumo , ya que los hogares con menores niveles de estabilidad tienden a actuar con mayor prudencia a la hora de realizar compras importantes o asumir nuevas obligaciones financieras. Una de cada tres personas continúa bajo el umbral de pobreza La recuperación económica tampoco ha eliminado las consecuencias sociales de la crisis. La pobreza en Argentina se situó alrededor del 32,3% durante el primer semestre de 2026, mientras la indigencia afectaba aproximadamente al 7,5% de la población.
La cifra implica que cerca de una de cada tres personas sigue viviendo por debajo del umbral de pobreza pese a la mejora registrada respecto a los peores momentos de la crisis. Para las empresas que dependen del mercado doméstico, estos indicadores tienen una importancia directa. Un menor poder adquisitivo implica menores posibilidades de consumo y, por tanto, un mercado potencial más limitado. La recuperación macroeconómica todavía no se refleja con la misma intensidad en empresas, trabajadores y hogares Los sectores exportadores ofrecen una fotografía diferente El escenario de la economía argentina no es homogéneo.
Al mismo tiempo que una parte importante de las pymes , la industria y el comercio atraviesa dificultades, existen sectores que muestran una evolución mucho más favorable. La energía, los hidrocarburos, la minería y determinadas actividades agroindustriales se están beneficiando de su orientación exportadora y de la capacidad de Argentina para generar divisas. Las exportaciones han aumentado con fuerza en diferentes momentos de 2026, mientras el país ha mantenido un importante superávit comercial. Entre las actividades que presentan un comportamiento especialmente positivo aparecen el petróleo, el gas, el litio, el oro, la plata y diversas producciones agrícolas.
Esta evolución ayuda a explicar una de las grandes paradojas de la economía argentina : el PIB puede crecer y las exportaciones aumentar mientras desaparecen empresas vinculadas principalmente al mercado doméstico. Una transformación profunda de la economía argentina El debate sobre el cierre de empresas en Argentina va, por tanto, mucho más allá de determinar si el país se encuentra técnicamente en expansión o en recesión. La cuestión fundamental pasa por conocer qué actividades están creciendo, cuáles están perdiendo peso y qué tipo de empleo está generando el nuevo modelo económico. La estrategia económica de Javier Milei ha conseguido una reducción significativa de la inflación respecto a los niveles heredados, pero el siguiente reto será conseguir que la estabilización macroeconómica se traduzca en una recuperación más amplia del tejido empresarial, el empleo privado, la inversión y el poder adquisitivo.
La evolución del número de empresas será uno de los indicadores que permitirá comprobar esa transformación. Una expansión económica sostenida debería comenzar a reflejarse no solamente en el PIB, las exportaciones o la inflación, sino también en una mayor creación de compañías y puestos de trabajo registrados.