Recorrido meritorio de Carlos Alcaraz, 23 años y nº 3 mundial, en el torneo ATP 500 de Tokio. Con cierta irregularidad, pero mucha capacidad de superación y un talento extremo. Y actitud ante la adversidad. No tuvo un solo partido tranquilo, especialmente en los primeros sets, en los que protagonizó remontadas de tinte heroico.
No podía ser menos en la final, donde su instinto depredador se acrecienta. También tuvo que levantar un marcador adverso, lo que acabó siendo de nuevo un estímulo para que despertase su mejor tenis, esa versión de golpes poderosos que desbordan, aderezados con toques mágicos para marear al adversario. Carlos Alcaraz vuelve a ganar después de la lesión que le mantuvo casi cinco meses apartado de las pistas. Será más el tiempo, sin embargo, que esté fuera su enemigo referente, el italiano Jannik Sinner, que no competirá hasta 2027.
El español, a lo suyo, deseando reencontrarse con su mejor yo. Y nada mejor para ello que un título, el 27º de su carrera, tercero del curso después del Open de Australia y Doha. Una corona histórica. Rememoró el doblete del estadounidense Pete Sampras, el antecedente de defender con éxito Tokio, en 1993 y 1994.
Además, entró en el podio de los tenistas profesionales españoles más laureados en la ATP. Igualó los 27 trofeos de David Ferrer, solo tiene por delante a Manolo Orantes (72) y Rafa Nadal (131). Alcaraz rebasó al checo Jiri Lehecka, 24 años y nº 19 mundial, por 7-6 (4) y 6-4 en 1h.36', en un partido que debió disputarse con el techo cerrado por lluvia. El español apeló a la contundencia para someter el juego de rachas del centroeuropeo, que empezó dominando por 2-0, que ganó sus ocho juegos de saque hasta que lo concedió para 3-3.
Lo mismo, pero más extremo, en el 'tiebreak': del 2-4 al 7-4, un parcial de 5-0 que recordó el 6-0 que le endosó días atrás al italiano Matteo Arnaldi. A mayor exigencia, prestaciones superiores. Alcaraz tiene muchas marchas, mete las principales en los momentos cruciales. Con el tanteador a favor, la calma.
Y la soltura. Alcaraz elevó el nivel porque Lehecka tiene mucha potencia, es de los buenos jugadores, no en vano sumaba seis victorias seguidas, había sido el héroe de la eliminatoria de Copa Davis Chequia-Estados Unidos. Cuando Alcaraz sube al escalón superior, únicamente un Sinner en forma llega a esa altura. Así lo demostraron ambos antes de caer en una espiral de problemas físicos que dejó al tenis sin Clásico de abril de 2026 a la próxima campaña.
Lehecka rayó a gran altura, no pudo, quedó desolado de impotencia. Los monólogos de Alcaraz son un show por sí mismos. Es el tenista más atractivo visualmente, nadie inventa como él ni arrolla con tanto estilo. Se irá lanzado al Masters 1000 ATP de Shanghai, con otra copa y un talón por 437.955 dólares, unos 390.000 euros.
Aguanta los 500 puntos de ranking mundial, quita al estadounidense Ben Shelton la tercera plaza de los mejores de 2026. El número uno mundial será del alemán Alexander Zverev, seguramente Carlos Alcaraz no tendrá incluso margen para arrebatarle el nº 2 del curso a Jannik Sinner, que se salió de marazo a julio, con la excepción de su fiasco físico en Roland Garros.