El martes por la noche, la emoción unió a la afición en Argentina y varias partes del mundo. En casas, bares y restaurantes, las pantallas se encendieron para presenciar lo que sucedía en el Estadio Monumental de Buenos Aires. Ahí, en medio de 85 mil personas, ocurría el último partido de Lionel Messi con la Selección Argentina. La atmósfera era de fiesta y nostalgia, un país entero reunido para despedir al hombre que durante 21 años llevó la camiseta albiceleste con orgullo y que, con cada toque de balón, escribió capítulos inolvidables en la historia del fútbol mundial.
El encuentro fue contra Benín y terminó con un contundente 3-0. Los goles llegaron en momentos clave luego de que Nicolás Otamendi inaugurara el marcador al minuto 48 tras un pase de Messi; Nico Paz agregó uno más en el minuto 61 con otra asistencia del capitán; y finalmente, al minuto 71, Messi convirtió un penal que desató la ovación de los presentes en el Monumental. Cada anotación fue celebrada como un regalo de despedida, un recordatorio de la magia que siempre acompañó al rosarino. En medio de esas miles de personas que desde semanas atrás habían asegurado su lugar en un rápido sold out, destacó la presencia de la familia del campeón, lo que hizo aún más emotivo el momento.
Messi ingresó al campo y abrazo a sus hijos Thiago, Mateo y Ciro. Thiago, el mayor y quien suele ser un poco más reservado que sus hermanos, no pudo contener las lágrimas mientras se aferraba a su padre, dejando que su emoción hablara por él. Lionel, igual que su hijo, tampoco logró detener las lágrimas que limpiaba a discreción. Antonela Roccuzzo, su compañera de vida, estuvo en las gradas como lo ha hecho en cada paso de su carrera, apoyándolo con firmeza en los grandes momentos como este y con discreción en las derrotas que también son parte de su historia.
Su madre, Celia Cuccittini, lo acompañó este cierre, que sucede dos meses después de la partida de Jorge Messi, padre y representante de Lionel, cuya ausencia se sintió profundamente en el partido. Exactamente en el minuto 10, el partido se detuvo para rendirle un homenaje único. Los aficionados se pusieron de pie y aplaudieron sin cesar, creando un estruendo que retumbó en cada rincón del estadio y la sonrisa de Messi. Incluso los jugadores de Benín se sumaron al gesto, acercándose a saludarlo.
La agenda de la noche incluyó momentos artísticos, con música que creó un ambiente muy distinto al de otros partidos. Artistas argentinos interpretaron canciones emblemáticas, mientras las pantallas gigantes proyectaban imágenes de los goles más memorables de Messi. Al finalizar el encuentro, Messi tomó el micrófono y, con la voz quebrada, ofreció unas palabras que conmovieron a todos: "Lo primero en lo que pienso es en mi viejo. Fue un orgullo muy grande vestir esta camiseta durante más de 20 años.
Gracias por acompañarme en este viaje que nunca olvidaré". Su discurso fue breve pero cargado de emoción, un testamento de gratitud hacia su familia, sus compañeros y el pueblo argentino que no podía contener las lágrimas al verlo en una despedida histórica que sucede tres meses después del subcampeonato en el Mundial 2026. El legado de Lionel Messi con la Selección Argentina es monumental. Debutó el 17 de agosto de 2005 contra Hungría y desde entonces acumuló 208 partidos, 126 goles y 70 asistencias.
Conquistó cinco títulos internacionales, incluyendo la Copa América 2021 y 2024, la Finalíssima 2022 y, por supuesto, el Mundial de Catar 2022. Su actuación en el último partido, con un gol y dos asistencias, fue un cierre perfecto para una carrera que marcó un antes y un después en el fútbol argentino. Doctor Lionel Andrés Messi Horas antes de que el árbitro diera el silbatazo inicial, Messi recibió un reconocimiento académico sin precedentes. Por parte de la Universidad de Buenos Aires, fue honrado con el Doctorado Honoris Causa, máximo título de la institución.
El gesto simbolizó que su impacto trasciende el deporte, convirtiéndose en un referente cultural y social. Messi no vistió toga ni birrete, en su lugar llevaba el conjunto deportivo de la selección, con el que recibió una medalla y escuchó las palabras del rector de la UBA Ricardo Gelpi: "La vida de Lionel es una historia de talento, esfuerzo y superación. También de humildad, solidaridad y compromiso. Son valores que la UBA reconoce y promueve, y que hacen de su trayectoria un ejemplo que trasciende al deporte.
Por eso queremos decirle: bienvenido a la universidad pública, bienvenido a la UBA, Doctor Lionel Andrés Messi".