Jesús González, cerrajero: "La gente se gasta fortunas en un celular nuevo, pero escatima en la seguridad de la puerta de su casa"

Jesús González, cerrajero: "La gente se gasta fortunas en un celular nuevo, pero escatima en la seguridad de la puerta de su casa"

Hay cosas en las que gastar dinero se siente como una recompensa inmediata. Un celular nuevo, por ejemplo, tiene una pantalla diferente, mejores cámaras y funciones que podemos probar desde el primer día. Una cerradura nueva no ofrece nada de eso. Si funciona bien, lo más probable es que ni siquiera volvamos a pensar en ella.

Ahí aparece una curiosa contradicción: podemos encontrar fácilmente una razón para gastar miles de pesos en tecnología, pero es mucho más sencillo posponer un gasto destinado a prevenir un problema que quizá nunca ocurra. ¿Por qué nos cuesta tanto invertir en algo cuyo beneficio no podemos ver inmediatamente? Jesús González, cerrajero con más de cinco décadas de experiencia y presidente del Gremi de Serrallers de Catalunya, asegura que esto ocurre con frecuencia. Según explicó al medio TN, más del 80% de las cerraduras de las puertas de entrada en España están obsoletas y muchas personas solo se plantean cambiarlas cuando dejan de funcionar. Su comparación es directa: "Hay gente que se gasta 1.500 euros en un teléfono móvil, pero escatima en la seguridad de la puerta de su casa".

Una compra que podemos disfrutar contra otra que esperamos no necesitar La diferencia no necesariamente está en cuánto nos importa nuestra seguridad, sino en cómo valoramos los beneficios de cada compra. En psicología y economía conductual hay un concepto que ayuda a explicar esta contradicción: el present bias, o sesgo hacia el presente. Tendemos a dar más peso a los costos y beneficios inmediatos que a los que llegarán después. Un trabajo publicado en 2026 utiliza este concepto, junto con otros mecanismos conductuales, para explicar por qué algunas medidas preventivas pueden posponerse aunque tengan beneficios futuros.

La diferencia está en que una compra nos permite comprobar inmediatamente si valió la pena, mientras que una medida de seguridad funciona precisamente cuando no pasa nada. Si una cerradura permanece instalada durante diez años sin que ocurra un robo, tampoco tendremos una señal que nos permita saber qué problema evitó. Y la decisión tampoco depende únicamente de cuánto nos preocupe un posible robo. Un estudio sobre prevención de riesgos dentro del hogar encontró que factores como la vulnerabilidad que percibimos, la gravedad del riesgo, el costo, el esfuerzo y la eficacia que atribuimos a una medida influyen en que decidamos utilizarla.

Aquí está el problema: una cerradura puede seguir funcionando aunque ya no sea suficiente Un celular suele avisarnos cuando se queda viejo: la batería dura menos, deja de recibir actualizaciones o simplemente ya no cumple con lo que necesitamos. Una cerradura puede seguir abriendo y cerrando todos los días aunque su tecnología ya no sea la más adecuada. González asegura que muchas personas esperan precisamente a que el mecanismo se rompa para cambiarlo, en lugar de revisarlo antes. Su recomendación es prestar atención al estado del sistema de cierre y, especialmente al mudarse, revisar o cambiar el bombín.

En una vivienda nueva no necesariamente sabemos cuántas copias de las llaves anteriores existen ni quién puede conservarlas. Esto tampoco significa que cualquier cerradura antigua tenga que sustituirse inmediatamente. La antigüedad por sí sola no determina si un sistema es seguro. El punto del cerrajero es más sencillo: no esperar a que un problema obligue a prestar atención a un elemento de seguridad al que normalmente no prestamos atención.

La paradoja de prevenir Pero la comparación de González sirve para explicar algo que va mucho más allá de las cerraduras. Es más fácil justificar un gasto cuando podemos disfrutarlo ahora que cuando su utilidad consiste en algo que no podemos comprobar. Un celular nuevo nos recuerda todos los días cuánto gastamos en él. Una buena cerradura hace prácticamente lo contrario: si funciona correctamente, lo normal es que nos olvidemos de que existe.

Y quizá esa sea la ironía de la prevención: su mejor resultado no es que podamos demostrar que funcionó, sino que nunca tengamos que descubrir qué habría pasado si no la hubiéramos tomado en serio. Imágenes | La Vanguardia, Pexels En Xataka México | Cerrar la puerta y dejar la llave puesta en la cerradura no es una buena idea: estas son las razones En Xataka México | La idea de un matemático mexicano que podría cambiar la forma de abordar uno de los mayores enigmas de las matemáticas

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