En el marco de Design Week México, Sandra Weil presenta House of Venus —una nueva expresión del universo de la marca que lleva la moda más allá de la prenda—. En este espacio, la diseñadora nacida en Perú presentó su colección Fall/Winter 2026, titulada VENUS —una propuesta que explora el placer, la sensualidad y el arte de vivir bien—. El diseño y la materialización del espacio parten de una pregunta simple —con una respuesta llena de significado—: ¿qué sucede cuando estas ideas —las piezas de la colección— dejan de existir únicamente en una prenda y comienzan a ocupar un espacio? VENUS FW 2026: El origen detrás de todo Sandra presenta VENUS —su colección FW 2026— como una representación visual y material del disfrute sin culpa.
Una forma de transformar el acto de vestirse en una expresión de autoindulgencia. Esta propuesta abraza el hedonismo —la creencia de que las cosas son buenas si generan placer— como una filosofía de vida. En este caso, tres estampados originales puntúan la colección. Dawn print —un patrón que evoca los tonos cambiantes del amanecer—, Lobster print —una referencia a la gastronomía fina, largas conversaciones y tardes sin prisa— y Bosco print —una inspiración del mundo natural a través de lirios y granadas—.
Indiscutiblemente, una colección llena de texturas contrastantes, estampados expresivos, drapeados fluidos y proporciones inesperadas que dialogan para crear una nueva narrativa —diferente y reinterpretada— que entiende la forma de expresión de la sensualidad y la estructura. House of Venus: El espacio como extensión artística de la moda La diseñadora especializada en alta costura encontró una oportunidad de explorar nuevos territorios, transformando —por un día— su flagship store de Polanco en un espacio con vida propia. Fueron tres pisos y ocho habitaciones que construyeron un recorrido donde moda, arte, diseño, sonido, gastronomía y perfumería convivieron a través de los cinco sentidos —toda una experiencia que se percibe, se siente y se habita—. Por otro lado, un elemento más que le dio vida a esta experiencia sensorial fueron las modelos en puntos estratégicos del espacio —cuerpos que habitaban la casa—.
Ocuparon distintas habitaciones y realizaron acciones vinculadas a cada ambiente, convirtiendo la secuencia espacial en una serie de escenas. Cada habitación buscaba transmitir una idea —o un sentido— diferente. En El Cuarto de la Piedra (sonido), Chris Koehn presentó Into Stillness, un paisaje sonoro creado especialmente para la ocasión. Después, El Cuarto Principal (vista) proponía un diálogo entre textura, patrón y espacio a través del lenguaje de Tartan & Lace, uno de los elementos distintivos de VENUS FW26.
Más adelante, El Cuarto Resort (vista) presentaba a una modelo pelando granadas como parte de un ritual cotidiano, en alusión a la fruta, un motivo recurrente en la colección. La experiencia continuaba en The Dining Room (gusto) y The Floating Bedroom (tacto): la primera, con una mesa intervenida por una instalación de langostas; la segunda, con una escena íntima que exploraba la relación entre el cuerpo, la ropa y los textiles. Finalmente, El Tercer Piso (olfato) y Rooftop (vista y gusto) invitaban a una exploración sensorial a través de seis perfumes inspirados en flores y seis esculturas de Daniel Orozco Estudio, cuyas formas dialogaban con la arquitectura y los materiales naturales de la casa. De manera innegable, Sandra Weil logró que House of Venus hiciera realidad su propósito: llevar la idea de encontrar la belleza en lo cotidiano, disfrutar sin culpa y reconocer el valor de pequeños rituales al espacio para crear una experiencia única, diferente y auténtica que invita a detenerse, observar y disfrutar.