Bloomberg Línea — El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, respaldó este viernes a Dinorah Figuera, quien encabeza la delegación opositora en las negociaciones con el chavismo, y llamó a los distintos sectores de la oposición venezolana a participar en el proceso para alcanzar una transición democrática. Tras reunirse con Figuera en Washington, Rubio describió el momento político venezolano como una oportunidad excepcional para reconstruir las instituciones del país. “Esta es la mejor oportunidad que Venezuela ha tenido en mucho tiempo para establecer una nueva democracia”, afirmó, en un mensaje que sitúa la negociación como una vía para superar años de crisis política y recuperar la legitimidad institucional. El funcionario estadounidense también instó a todos los elementos de la oposición a negociar con el chavismo, una convocatoria que vuelve a poner sobre la mesa la participación de María Corina Machado y de otros sectores que no forman parte formalmente de la delegación encabezada por Figuera. “Alentamos a todos los que se preocupan por el futuro de Venezuela a participar en este proceso de una manera positiva. Ya han logrado resultados concretos; serán necesarios más resultados, pero tener una transición pacífica, que es lo que deseamos, una transición pacífica hacia una democracia permanente y duradera”, dijo.
El pronunciamiento se produce mientras el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez y una representación de la oposición avanzan en una negociación con acompañamiento de Washington, en una agenda que contempla cambios institucionales y garantías políticas. Aunque las conversaciones han permitido establecer algunos mecanismos de trabajo, todavía no existe una hoja de ruta definitiva para una transición ni un calendario electoral acordado. Washington apuesta por la negociación Figuera, quien presidió la Asamblea Nacional elegida en 2015, lidera la delegación vinculada a ese Parlamento en las conversaciones con representantes del oficialismo, encabezados por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional controlada por el chavismo. La iniciativa comenzó en agosto bajo el acompañamiento estadounidense y busca establecer una hoja de ruta para la reconstrucción institucional.
En las primeras etapas, las partes acordaron trabajar en el fortalecimiento democrático y en la renovación de instituciones fundamentales, entre ellas el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el sistema electoral. Uno de los avances anunciados fue la conformación de un comité preliminar de juristas encargado de evaluar las postulaciones de magistrados para el TSJ. La renovación judicial forma parte de una agenda más amplia que contempla reformas institucionales y garantías para la participación política. La declaración de Rubio refuerza el papel de Washington como interlocutor e impulsor del proceso.
Su respaldo a Figuera también busca dar continuidad a una negociación que pretende traducir los contactos políticos en compromisos concretos, aunque el alcance de las reformas y las condiciones para su cumplimiento siguen pendientes. Para Estados Unidos, el desafío no se limita a facilitar acuerdos entre las partes. La construcción de una nueva institucionalidad requiere condiciones que permitan la competencia política y la celebración de elecciones con garantías, además de mecanismos para que los compromisos alcanzados no queden reducidos a declaraciones. Figuera ha defendido la reinstitucionalización de los poderes públicos y la recuperación de las garantías políticas y civiles como pasos necesarios para avanzar hacia elecciones libres.
La dirigente también ha vinculado estos cambios con la posibilidad de recuperar la confianza económica y atraer inversiones. “Ella (Dinorah Figuera) cuenta con el 100% de nuestro apoyo. Nuestro deseo para Venezuela es que no tenga simplemente elecciones. Las elecciones, por supuesto, son muy importantes para tener una democracia, una democracia duradera. Este es un país que se está recuperando de casi un cuarto de siglo de trauma, un trauma muy grande”, agregó.
La participación de María Corina Machado, uno de los desafíos El llamado de Rubio a que todos los sectores opositores negocien con el chavismo introduce una cuestión sensible para el proceso: la representatividad de la delegación que participa en la mesa y la eventual incorporación de María Corina Machado, una de las principales figuras del antichavismo. La presencia de Figuera como interlocutora no ha supuesto la incorporación formal de Machado, quien desde hace semanas ha estado denunciando un bloqueo para su regreso a Venezuela. Esta diferencia refleja las distintas estrategias que conviven dentro de la oposición venezolana sobre cómo abordar las conversaciones con el oficialismo y cuáles deben ser las condiciones para avanzar hacia una transición. La convocatoria de Rubio apunta a ampliar la base política del proceso, aunque no implica por sí misma que se haya acordado modificar la composición de la delegación.
La participación de más sectores podría contribuir a dotar de mayor respaldo a los acuerdos, pero también exige conciliar posiciones sobre las garantías electorales, el funcionamiento de las instituciones y el alcance de los cambios políticos. El reto será convertir ese llamado en una participación efectiva y en compromisos verificables. Sin garantías aceptables para las distintas fuerzas opositoras y sin avances concretos en la renovación institucional, la ampliación del diálogo difícilmente bastará para despejar las dudas sobre el futuro del proceso. Por ahora, Washington mantiene su respaldo a la vía negociada y a Figuera como interlocutora.
La reunión con Rubio refuerza esa apuesta, pero deja abierta la cuestión de cómo se incorporarán otros sectores y qué mecanismos permitirán comprobar el cumplimiento de los acuerdos. La oportunidad que Rubio atribuye a Venezuela dependerá, en última instancia, de que las conversaciones produzcan cambios institucionales concretos y condiciones para una competencia política real.