Bloomberg Línea — Mastercard busca ampliar su negocio en Venezuela a través del deporte. La compañía de pagos anunció un acuerdo de patrocinio por tres años con la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), que incorpora su marca al nombre de la competición y contempla nuevas iniciativas para impulsar los pagos digitales, el comercio electrónico y el consumo dentro y fuera de los estadios. El convenio, presentado por Claudia Acosta, country manager de Mastercard en Venezuela, junto con Giuseppe Palmisano, presidente de la LVBP, y Miguel López, gerente de mercadeo de la liga, establece que la competición pase a denominarse Mastercard LVBP. Se trata de la primera vez que la compañía patrocina el béisbol profesional venezolano, en una estrategia que busca trasladar al mercado local su asociación internacional con el deporte y el entretenimiento.
La alianza se produce mientras Mastercard y las entidades financieras venezolanas amplían las funcionalidades de sus medios de pago. En diciembre de 2024, Banco Mercantil anunció la migración de sus tarjetas Maestro a débito Mastercard, con tecnología sin contacto y capacidad para realizar compras por internet. La iniciativa formó parte de la evolución de la oferta de pagos electrónicos en un mercado en el que los bancos buscan extender el uso de tarjetas y facilitar las operaciones en comercios físicos y digitales. El patrocinio de la LVBP añade un nuevo espacio para esa estrategia: una competición con ocho equipos, una audiencia que se renueva cada temporada y distintas oportunidades de consumo, desde las entradas y los alimentos hasta la mercancía oficial y las experiencias vinculadas con los partidos que mueven a todo un país desde hace más de 80 años. “Para nosotros poder apoyarnos hoy con el béisbol venezolano, que sabemos que es la pasión de los venezolanos, es una oportunidad para traer todas las experiencias priceless”, afirmó Acosta durante la presentación, en referencia a la plataforma global de Mastercard que vincula la marca con experiencias deportivas, culturales y de entretenimiento.
La compañía y la organización no revelaron el monto económico del contrato ni la inversión prevista para desarrollar las iniciativas comerciales. Tampoco precisaron las metas de ventas o transacciones que esperan alcanzar durante los tres años de vigencia. Del patrocinio a los pagos digitales El acuerdo contempla incorporar pagos sin contacto en los puntos de venta de alimentos y bebidas de los estadios, ofrecer promociones a los tarjetahabientes y desarrollar experiencias de acceso preferencial. La estrategia también incluye nuevas herramientas para facilitar la compra de entradas y productos oficiales.
Una primera fase comercial está prevista para noviembre, durante el Mes del Fanático, con promociones y descuentos vinculados al uso de herramientas de pago Mastercard y ofertas de mercancía oficial a través del comercio electrónico de la LVBP. Para 2027, las compañías prevén incorporar iniciativas de preventa de abonos y otras facilidades para adquirir entradas. La intención es que la relación comercial no se limite a las compras realizadas durante un partido, sino que se extienda a los canales digitales y a las decisiones de consumo previas a la visita al estadio. “Mastercard y la LVBP van a traer más gente al estadio, van a consumir más mercancía oficial”, señaló López al describir las expectativas de la alianza. Para la compañía de pagos, el deporte ofrece un entorno en el que puede incentivar el uso de sus tarjetas y reforzar su relación con los consumidores.
Para la liga, el acuerdo abre la posibilidad de desarrollar nuevas fuentes de ingresos y ampliar las oportunidades comerciales asociadas a su audiencia. El resultado dependerá, entre otros factores, de la cantidad de comercios que incorporen la tecnología sin contacto, de la disponibilidad de medios de pago entre los aficionados y de la capacidad de convertir las promociones en compras efectivas. Por ahora, no se ha detallado qué proporción de los puntos de venta de los estadios contará con esta tecnología ni cuántas transacciones esperan procesar. De la contracción a la recuperación de la audiencia El patrocinio llega después de varios años en los que la LVBP afrontó dificultades económicas, restricciones deportivas y una caída de la actividad presencial, antes de recuperar parte de su atractivo comercial.
Durante la temporada 2018-2019, el béisbol profesional venezolano operaba en un entorno marcado por la contracción económica y la pérdida de capacidad de consumo. En el Estadio Universitario de Caracas, con capacidad para unas 20.500 personas, la asistencia era reducida y la publicidad privada escaseaba. Los patrocinadores estatales conservaban un papel relevante en el financiamiento de la competición. Entre 2017 y 2019, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) había aportado US$12 millones a la liga, según datos recogidos por Bloomberg Línea en enero de 2023.
La cifra permite dimensionar el peso que podía tener un patrocinador estatal en ese momento, aunque no representa los ingresos totales de la LVBP ni permite establecer una comparación directa con el valor del nuevo acuerdo con Mastercard. Las dificultades se extendieron al terreno deportivo. En agosto de 2019, las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) suspendieron el acuerdo que permitía la participación en Venezuela de jugadores, técnicos y scouts vinculados con sus organizaciones, en cumplimiento de las sanciones estadounidenses. La decisión limitó la presencia de talento de las mayores y añadió incertidumbre a una competición que ya afrontaba problemas para atraer público y anunciantes.
El 21 de diciembre de 2019, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos otorgó una licencia parcial que permitió a seis de los ocho equipos de la LVBP utilizar jugadores y técnicos afiliados a la MLB, pero dejó fuera a Navegantes del Magallanes y Tigres de Aragua. La situación cambió el 30 de septiembre de 2022, cuando una nueva licencia incluyó a ambas franquicias y levantó las restricciones para todos los equipos de la liga, restableciendo su integración al Acuerdo de Ligas de Invierno. La pandemia volvió a interrumpir la actividad. Durante la temporada 2020-2021, la serie final se disputó sin espectadores en los estadios de Barquisimeto y Maracay, lo que restringió la actividad comercial presencial en la fase decisiva del campeonato.
La recuperación se hizo más visible en la temporada 2022-2023, cuando los clásicos entre Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes registraron más de 20.000 asistentes, un aumento de al menos 60% frente al año anterior, según cifras divulgadas entonces y recogidas por Bloomberg Línea. El regreso de público y de jugadores de mayor nivel contribuyó a reforzar el atractivo deportivo y comercial del torneo. La tendencia continuó durante la temporada 2023-2024. La asistencia acumulada alcanzó 1.489.792 personas, un incremento de 25% respecto de la campaña anterior, de acuerdo con datos divulgados por la propia LVBP.
El aumento de espectadores constituye una señal de recuperación para el negocio, pero no implica necesariamente un crecimiento equivalente de los ingresos. La facturación de los equipos también depende de los precios de las entradas, el gasto promedio por aficionado, la venta de alimentos y bebidas, los patrocinios, la publicidad y los derechos audiovisuales. La liga ha ampliado, además, su alcance digital. En junio de 2024 informó que las plataformas de la LVBP y sus ocho equipos superaban conjuntamente los 10,4 millones de usuarios.
También reportó más de 3,3 millones de usuarios en su página web durante la temporada anterior y 427 transmisiones televisivas a lo largo de la campaña. Estas cifras ayudan a explicar el interés comercial que puede despertar la competición entre marcas que buscan llegar a una audiencia amplia y recurrente. Sin embargo, no existe una estimación pública consolidada que permita determinar cuánto dinero mueve la LVBP cada temporada en ingresos directos o impacto económico total. Una oportunidad para ampliar los pagos electrónicos La estrategia de Mastercard también se inserta en la evolución de los medios de pago en Venezuela.
La migración de tarjetas, la incorporación de tecnología sin contacto y el desarrollo de plataformas digitales ofrecen nuevas posibilidades para extender las operaciones electrónicas a espacios de consumo que tradicionalmente dependían del efectivo. Los estadios representan un entorno concreto para poner a prueba esa expansión. Durante un mismo partido, un aficionado puede comprar una entrada, alimentos, bebidas y productos oficiales. Si la experiencia se extiende a las preventas de abonos y al comercio electrónico, la relación comercial puede mantenerse más allá de la jornada deportiva.
Para que ese modelo funcione, no basta con incorporar tecnología. También se necesita que los establecimientos dispongan de terminales compatibles, que los consumidores tengan acceso a medios de pago habilitados y que las operaciones resulten suficientemente sencillas para favorecer su adopción. Acosta destacó que Mastercard trabaja con bancos, comercios y usuarios para desarrollar ese ecosistema. La alianza con la LVBP permitirá trasladar parte de ese esfuerzo a una competición que reúne a aficionados de distintas generaciones y que mantiene una presencia relevante dentro y fuera de Venezuela.
El acuerdo también contempla ampliar el consumo digital del béisbol mediante transmisiones gratuitas de los encuentros de los lunes, disponibles a través del canal de YouTube y de la aplicación de la liga. Según López, estos espacios permitirán interactuar con los equipos de transmisión y conectar a los espectadores con las nuevas experiencias comerciales. La distribución gratuita puede ampliar el alcance de la competición entre los venezolanos que viven fuera del país y entre quienes no pueden acudir a los estadios. Para la LVBP, esa audiencia representa una oportunidad de fortalecer su marca y ofrecer nuevos espacios de exposición a los patrocinadores.
Tres años para convertir la audiencia en negocio El cambio de nombre de la liga es uno de los componentes más visibles del acuerdo y una decisión inédita en los 80 años de historia de la LVBP. La asociación durante tres temporadas ofrece a ambas partes un período para desarrollar las iniciativas anunciadas y evaluar su evolución. Para la competición, contar con una marca internacional como Mastercard puede reforzar su propuesta ante otros patrocinadores y contribuir a ampliar su oferta comercial. Para la compañía, la alianza representa una vía para vincular sus medios de pago con el entretenimiento y estimular su uso en compras cotidianas.
La recuperación de la asistencia y la expansión de las plataformas digitales ofrecen una base para ese proyecto, aunque el alcance económico del acuerdo todavía está por determinarse. El monto del patrocinio, la inversión en tecnología y las metas de ventas y transacciones serán algunos de los indicadores necesarios para medir sus resultados. Por ahora, Mastercard y la LVBP han establecido el marco de una estrategia que combina patrocinio, pagos digitales y comercio electrónico. El desafío será transformar la popularidad del béisbol venezolano en nuevas oportunidades de consumo e ingresos, en un mercado que busca consolidar la recuperación de su actividad comercial.